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Fomalhaut b – la historia de un planeta extinto

Folmalhaut es la estrella más brillante de la constelación de Piscis, de unas 2 veces la masa del sol localizada a unos 25 años luz.

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Por Jesús Hernández

Folmalhaut es la estrella más brillante de la constelación de Piscis, de unas 2 veces la masa del sol localizada a unos 25 años luz. Una de sus principales características es la presencia de un disco de escombros compuesto por polvo generado a través de colisiones de rocas, asteroides y planetésimos previamente formados alrededor de la estrella. Este polvo circundante es calentado por la estrella y emite energía térmica en el infrarrojo. El polvo también puede servir como mini-espejos que reflejan parte de la luz estelar. De esta forma, podemos observar la luz de la estrella dispersada por las partículas de polvo en el óptico.

Gracias a observaciones de alta resolución del telescopio espacial Hubble con la opción de bloquear la luz de la estrella central para resaltar las señales más débiles, se ha podido detectar una señal relativamente débil que año a año parece orbitar alrededor de Fomahout (ver Figura). Originalmente, se interpretó esta señal como el planeta más pequeño (<3 masas de Jupiter) detectado con la técnica de imagen directa, localizado a más de 100 unidades astronómicas (ua) de su estrella central y denominado con el nombre Dagon. Pero evidencias observacionales han llevado a la re-interpretación de las detecciones obtenidas en los años 2004 y 2006.

Particularmente, se apreció un decaimiento sustancial del brillo de Dagon en las observaciones obtenidas en los años 2010 y 2012, prácticamente desapareciendo en el año 2014. Adicionalmente, dada la luminosidad de Fomalhaut y distancia de Dagon a esta estrella, se puede inferir cual sería la temperatura de Dagon y de esta forma estimar su brillo térmico. Sin embargo, al buscar la contraparte en imágenes infrarrojas para medir su brillo térmico, no se detectó el brillo esperado, siendo Dagon más azul de lo que se estimaba para el planeta. La otra característica atípica, es que Dagon tiene una órbita estimada sustancialmente excéntrica, acercándose a la estrella a 49 ua y alejándose a casi 300 ua, con un periodo que dura aproximadamente 1700 años.

Todo esto apunta a que en las imágenes del telescopio espacial Hubble no se detectó la luz reflejada por un planeta, sino que fue la luz dispersada y redirigida hacia la tierra por una alta concentración de partículas de polvo que paulatinamente se va dispersando en el disco de escombros. Pero no todo está perdido, la nueva interpretación del extinto Dagon sugiere que planetas o semillas de planetas son los responsables del origen de esta acumulación de polvo. Por un lado, se sugiere que la señal detectada es un rastro directo de una colisión catastrófica entre dos planetésimos de cientos de kilómetros de diámetro, que produjo el rompimiento de esos planetésimos en polvo concentrado espacialmente. Por otro lado, existe la posibilidad que la presencia de un planeta que aún no se ha detectado, sea el responsable de la destrucción de un planetésimo o asteroide que pasó cerca del planeta rompiéndolo por efectos de marea gravitacional.

*Investigador Instituto de Astronomía de la UNAM. U.A Ensenada.

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