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Columnas Ecoanálisis

Fierros misteriosos

Quienes nos interesamos en el pasado americano, historiadores, arqueólogos, geólogos, metereólogos, etc., tenemos un parte aguas fijo y sólido en nuestro razonamiento.

Por Alberto Tapia

Quienes nos interesamos en el pasado americano, historiadores, arqueólogos, geólogos, metereólogos, etc., tenemos un parte aguas fijo y sólido en nuestro razonamiento. Un antes y después inamovible e indiscutible. Y esta certeza nos viene de la experiencia, de la seguridad de la evidencia histórica. En esta región, herramientas de piedra que se remontan hasta hace 8 mil años están en el extremos Sur de la Sierra la Pinta, entre La Rumorosa y El Centinela. No hay restos humanos, sólo sus enseres. Por décadas la arqueología dejó por sentado que los primeros humanos que llegaron a América lo hicieron por tierra, al empezarse a descongelar el Norte hace 13 mil años. Las puntas de flecha de piedra de esa antigüedad fueron encontradas en Clovis, Nuevo México. Así, la llamada Cultura Clovis se extendió hasta nuestro país, la cual se reconoce por el estilo de labrar estos artefactos.


Recientemente un hallazgo en Idaho y otro en Texas ha puesto a temblar a la Ciencia.

Restos de herramientas pétreas más burdas que las Clovis arrojaron una edad entre 15 y 16 mil años. El asentamiento de Idaho tiene además huellas humanas en el barro y los investigadores suponen que fue de un grupo que no llegó desde el Norte, sino navegó hasta la costa de Norte América, sencillamente porque fue en plena edad del hielo. No obstante toda esta interesante evidencia, seguíamos del otro lado del parte aguas mencionado: todo vestigio es de piedra.


Y si la Ciencia ya temblaba para poder explicar que estaba equivocada al asegurar que la Cultura Clovis fue la primera en América, otro hallazgo en la Isla del Espíritu Santo, Baja California Sur, en cuyas aguas hemos pescado, se perfila como la evidencia que rompe el parte aguas ya citado, que consistía en tener la certeza que, el metal llegó a América con los europeos, en nuestro caso con Hernán Cortés y sus soldados armados con armas de hierro que los nativos no conocían. En Espíritu Santo, se ha reconfirmado que sus vestigios tienen una antigüedad de 12 mil años. Pero no de la Cultura Clovis, sino de otra que llegó por mar quién sabe de dónde.


Lo que hace inusual la revisión de este sitio, es que arqueólogos encabezados por Harumi Fujita del INAH, encontraron en la ya famosa Covacha del Babisuri, (babisuri es el nombre local del cacomixtle, Basariscus astutus), artefactos de hierro ¡también de 12mil años de antigüedad! Se trata de un cuchillo o punta de lanza, un regatón y clavos de hierro, así como una abrazadera de bronce que fueron enterrados aquí 10 mil años antes de la llegada “oficial” del hierro a América.


En esta covacha encontraron los restos de un individuo del cual el Carbono 14 dice que vivió alrededor del año 1280 después de Cristo, pero los primeros españoles, Fortún Jiménez  en 1533 y Hernán Cortés en 1535, arribaron 253 años después, ambos “supuestamente” con las primeras armas de hierro. Entonces los fierros misteriosos no tienen aún explicación. Fotos en mi FB.

*- El autor es investigador ambiental independiente.

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