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Columnas Bacatete

Expectativas económicas y soberanía

México no debe sustentar sus expectativas de crecimiento en función de los acuerdos comerciales con Estados Unidos. Debe considerarse si, pero también medir los riesgos.

Por José Luis Contreras

En el contexto de la economía mundial y ante la gran controversia que genera frecuentemente el presidente Donald Trump con sus posturas respecto a la política económica y conflictos políticos con las distintas economías del mundo, México no debe sustentar sus expectativas de crecimiento en función de los acuerdos comerciales con Estados Unidos. Debe considerarse si, pero también medir los riesgos.

Esto lo menciono por el pronunciamiento reciente del presidente Andrés Manuel López Obrador, que menciona que tiene grandes expectativas en la aprobación del Acuerdo Comercial entre los tres países Canadá, Estados Unidos y México (T-MEC), ya que ello ampliaría las transacciones comerciales y abriría las exportaciones de México hacia Estados Unidos y Canadá.

El Programa de Egresos de la Federación (PEF), propuesto por el Ejecutivo y aprobado en el Congreso, considera al TMEC, como una realidad y le da un gran valor  entre las consideraciones que hace para sustentar las posibilidades de crecimiento de la economía para el 2020. Menciona el presidente incluso la confianza de que el Senado Norteamericano, diera por fin su aprobación al este acuerdo comercial y textualmente lo dijo el presidente mexicano que confiaba en los trabajos de cabildeo de la representante demócrata Nancy Pelosi, para que dicho acuerdo se firmara antes de fin de año.

Es importante recordar que, desde finales de la administración Federal pasada, el Presidente Peña Nieto tenía como uno de sus objetivos y lo presumían como logro la firma del T-MEC. Y fue justamente en el mes de noviembre del año pasado a unos días de que terminara su gestión EPN, que en el seno de la reunión del Grupo G-20, realizada en Buenos Aires Argentina,  EPN y Trudeau, firmaron el Acuerdo esperando ambos la firma del presidente de los Estados Unidos de Norteamérica,

Donald Trump, se los había prometido, pero se los difirió, o como se dice coloquialmente les pateo el bote y no pudo EPN, ver coronado con la firma de Trump, el acuerdo tan anhelado y anunciado como gran logro de su administración.

A un año de distancia, y con un Gobierno diferente seguimos en la misma situación, lo lamentable de ello es que gran parte de las esperanzas para el crecimiento de nuestra economía se han puesto en el logro de este acuerdo comercial. Ya se termina el año 2019, y un año completo de gestión del actual Gobierno y el acuerdo sigue en la negociación.

Ha sido mucho lo que México le ha apostado a este acuerdo. Se legisla, elabora y aprueba una reforma laboral, a pedido de los norteamericanos, que cumpliera con las exigencias de ellos y aun no se ha logrado. Se ha cedido terreno en el ámbito de política migratoria y el acuerdo sigue siendo una promesa. Ya en los últimos días, hay incluso la intención del Gobierno norteamericano de intervenir mediante la inspección de los establecimientos mexicanos dedicados a la exportación para ver no solamente si los procesos cumplen a cabalidad con las normas que ellos imponen, sino además de verificar las condiciones laborales de los trabajadores.

Este exceso, obviamente ya fue rechazado no únicamente por el propio presidente Andrés Manuel López Obrador, que lo calificó como un acto de intervencionismo que daña nuestra soberanía, sino que también está siendo acertadamente rechazada por los diferentes organismos empresariales, porque es cierto no podemos permitir tanta intervención, en aras de que nos firmen un tratado comercial donde los propios norteamericanos serían los grandes ganadores.

La importancia que el Presidente AMLO, le está dando al logro del Tratado comercial, es similar al que se le está dando en el Programa de Egresos de la Federación al incremento de la Producción Petrolera. Por ello el Presidente Norteamericano, ha visto la oportunidad de meterse hasta la cocina en los temas que México debe definir.

En otras circunstancias y lo habíamos venido manejando en este espacio, la economía mexicana crecía por efecto inercial del crecimiento de la economía mundial y sobretodo de la economía norteamericana a la cual nos encontramos fuertemente vinculada, pero en estos últimos meses hemos abandonado esa fuerza ya que la economía de Estados Unidos ha logrado un crecimiento por arriba del 3 por ciento y la nuestra, la mexicana, no hemos logrado despegarnos del cero por ciento.

Es para preocupar la actitud intervencionista, y es urgente buscar otros nuevos derroteros para el impulso de la economía, aprovechemos la coyuntura mundial y abramos el mercado hacia otros horizontes.

*- El autor es economista de profesión, fue presidente del Colegio Estatal de Economistas y vicepresidente del Colegio Nacional de Economistas.

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