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Educación

¿Existe alguna salida honorable?

Es la segunda ocasión en este sexenio que las autoridades judiciales, el Ejército, la Guardia Nacional y la Marina, llevan a cabo una detención de enorme impacto, y dejan a la población en la peor de las inseguridades.

Por Roberto Vázquez

Es la segunda ocasión en este sexenio que las autoridades judiciales, el Ejército, la Guardia Nacional y la Marina, llevan a cabo una detención de enorme impacto, y dejan a la población en la peor de las inseguridades. En octubre del 2021 el ejército llevó a cabo la operación de aprehensión de Ovidio Guzmán, hijo del Chapo Guzmán, en la ciudad de Culiacán, Sinaloa. El evento no fue calculado de manera exhaustiva y dio como resultado, un fatal error que puso las cosas en su real situación, evidenciando la debilidad que tiene el Estado Mexicano contra la delincuencia organizada. La reacción inmediata de los agredidos fue vigorosa y determinante. Bloquearon arterias importantes con vehículos incendiados, iniciándose batallas campales en las calles de la ciudad y cometiendo todo tipo de tropelías, para amedrentar al gobierno y obligarlo a dar marcha atrás. El propio Andrés Manuel López Obrador tuvo que casi disculparse, alegando que prefería proteger a la ciudadanía que conservar preso a Ovidio Guzmán.

Trece meses después, se aprehende en Zapopan, Jalisco, a la esposa de Nemesio Oseguera Cervantes, el Mencho, líder del poderoso Cartel Jalisco Nueva Generación, supuestamente por no haberse presentado a firmar a los juzgados como se le había ordenado. Su reacción hasta ahora ha sido leve pero significativa. Amanecieron colgados diez cuerpos con huellas de tortura, en un puente del municipio de Cuauhtémoc, del estado de Zacatecas. Este no debe verse como un hecho fortuito sino como el inicio de la reacción obligada del cartel. Por consiguiente, hay que esperar atentados más graves y prevenir a la población del riesgo existente. La correlación de fuerzas entre el gobierno y el crimen organizado es desigual y favorece a la delincuencia. En la serie de atentados que se presentarán, con toda seguridad, en los días por venir, el país podría caer en un caos total. La presencia del Cartel Jalisco Nueva Generación en 26 estados del país, les da la fuerza necesaria y suficiente para atacar donde quieran.

Los grandes estrategas que han organizado estas detenciones no consideraron la capacidad de respuesta, ni el alto riesgo que se corría al llevarlas a cabo. Por consiguiente, se debe poner al tanto a la ciudadanía de la frágil seguridad que estaremos teniendo en el corto, mediano y largo plazos en todo México. Si habíamos albergado la esperanza de tener nuevas condiciones de seguridad social con este gobierno, la realidad es que se manifiesta un recrudecimiento de la violencia, más que un mejoramiento. Los ciudadanos mexicanos vemos con claridad que la violencia y la delincuencia, están presentes en todos los ámbitos de la vida en el país. Quienes están obligados a modificar esta insana situación social, se han agregado como cómplices o francos integrantes del crimen organizado. No existe una estrategia de ataque o de contención contra ellos. Pareciera que ya se han doblegado y que quienes deciden son los malos, porque ya no hay buenos en esta película mexicana. En nuestro futuro próximo y lejano están previstos hechos violentos llenos de sangre de inocentes. No hay quien acuda en nuestra defensa. Estamos obligados a encontrar caminos alternos para proteger a nuestras familias, y con mucha probabilidad, a buscar el asilo que les estamos negando a quienes ya reclaman protección fuera de sus fronteras. Vale.

* El autor es licenciado en Economía con Maestría en Asuntos Internacionales por la UABC.

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