No te pierdas las últimas noticias

Suscríbete a las notificaciones y enterate de todo

Columnas Termómetro mental

Ética y moral

La ética pretende tener un sustento filosófico y científico, mientras la moral tiene que ver con nuestra conducta, nuestro albedrío.

Por Ricardo Menéndez

La ética pretende tener un sustento filosófico y científico, mientras la moral tiene que ver con nuestra conducta, nuestro albedrío. Es pertinente hablar de esto ya que estamos ante una catástrofe y todo indica que estaremos en batalla contra la pandemia por casi dos años como mínimo. El desbalance social es evidente. En nuestro México solía haber una gran solidaridad ante las tragedias naturales, la pandemia no ha logrado una conducta colectiva de protección. Insisto en que veo más negación que desinformación. Una negación que se condensa en dos actitudes morales, “a mí no me tumba” y “ni modo, que le toque al que le toque”, es la postura de una mayoría. Aunque veamos la muerte cerca y sepamos de familiares, amistades o conocidos con diversas manifestaciones clínicas del Covid. A mí me ha tocado atender a un par de pacientes asintomáticos excepto por un delirium, en pocas palabras alucinaciones y desorientación. Hay quienes que “ni viendo la procesión se hincan”. Cada quien tiene su ética, se es responsable de la misma, excepto cuando se padecen ciertas enfermedades mentales.

La moral es colectiva, grupal. Las civilizaciones se miden por su moral. La ética es ajena a las creencias religiosas, lo que no impide que existan morales religiosas. La moral es lo que marca lo permitido y lo prohibido, lo deseable y lo tabú. Nos autoriza a ciertas acciones y nos impide otras. Los chinos tienen una moral muy colectiva, la mexicana es más familiar, sin embargo, la estructura familiar ahora no está funcionando. La mayoría de los casos Covid graves provienen de las fallas morales sanitarias de un miembro de la familia, un encuentro con una persona mayor o un enfermo que, aunque querido, la consciencia negó, omitió el riesgo. La moral determina la forma de vivir, y su cultura, la importancia de las tradiciones. Asombroso me resulta que la mayoría de los actos inmorales que acaban en la muerte de otro no sean más sancionados por las religiones, y el gobierno. Pecado mortal debería ser romper las normas sanitarias en este trágico episodio que nos toca vivir. No veo una moral de pueblo guerrero frente a un invasor, veo que además del hambre, el valemadrismo está jugando un papel en los contagios. Por todo ello percibo una ética nacional muy pobre, muy poco humanista. Parece que una parte grande de personas ha decidido correr riesgos con tal de gozar o ganar. Qué de la palabra tragedia no se entiende, hace cien años que no teníamos una tragedia como ésta, estamos desacostumbrados. Los mexicanos vivos no hemos sufrido una guerra, otros países sí tienen sobrevivientes de guerra y un cierto espíritu de amor nacional de unificación temporal frente a una adversidad.

* El autor es siquiatra y ejerce en Tijuana.

Comentarios