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Postigo

En alas de pegaso

Valorado de corrupto y saqueador el sexenio del priista Enrique Peña Nieto; con la misma vara fue medida su ignorancia lo cual, en un intento por encubrir la cristalina incultura

Por Antonio Medina de Anda

Valorado de corrupto y saqueador el sexenio del priista Enrique Peña Nieto; con la misma vara fue medida su ignorancia lo cual, en un intento por encubrir la cristalina incultura, lo más sórdido de los colaboradores del frívolo mexiquense planearon, montaron y pusieron en operación un refinado instrumental de espionaje rotulado de supra inteligente tratando, obviamente, de hacer creer que solo una mente brillante, en este caso la del señor Peña, reunía la dimensión para erigir una herramienta capaz de indagar, acorralar y sancionar a todo desobediente de la ley o resistente a “guiarse bajo el estado de derecho”, que como consta, se trató de recrear simpatía dientes afuera.

Con llana verborrea al frente; el peñanietismo bajo un claroscuro proceder informó sobre la compra del llamado sistema Pegaso que sin precisar su elevado costo, asesorías, mantenimiento e infaltables “moches”; exaltaron los beneficios del Pegaso de marras al tiempo de advertir, en particular a las bandas del crimen organizado, que “no se la iban acabar” por tener los días contados, en particular, por la implacable embestida montada a partir del uso de la inteligencia computarizada, científica e inigualable que acompañaría a la fuerza policiaco-militar pues el avispero delincuencial presente en México daba muestras, no solo de retar al gobierno, sino de atentar contra la “paz y armonía del pueblo”.

Y entonces arre; ya sin trabas en el timbre de voz pero ceñido a prudente mesura, se habló del hijo de Medusa y protegido de Zeus, o sea, de Pegaso el caballo con alas que de acuerdo a la mitología griega surcaría los cielos mirando, buscando y poniéndole el dedo a todos los malos pero, ¡oh sorpresa! los medianos y grande criminales siguieron sublevados intactos y desatados a la vez de verse incrementada la violación a los Derechos Humanos y, más espeluznante, enterarse que las alas de Pegaso fueron transpuestas a un pajarraco rudo donde lastimar, martirizar y amedrentar al presunto culpable dio al traste con los “inteligentes métodos” anunciados.

Pero si no bastara la manera clásica de “hacer cantar” al real o supuesto maleante; la piedra de toque de Enrique Peña Nieto consistió en utilizar el mentado Pegaso para espiar a políticos opositores, líderes populares o sindicalistas desvinculados de PRI asiduamente acechados, video grabados y fichados merced a sus actividades públicas o privadas, no solamente por medios de alta tecnología sino, a la vez, mediante el rutinario soplón, infiltrado, oreja o testigo protegido en cuanto personifican una depravada huella de misioneros serviles al régimen que los amamanta, que enchufados al automático satélite, despliegan un terror a toda luces fascista.

La tuerca no tiene vuelta. El retorno de los cazadores de brujas no es tal porque jamás se fueron. La obsesión de espiar con fines políticos delatores son ilimitados como holgada es la intromisión gringa en los asuntos del país, que de acuerdo a lo denunciado, cuentan con la complicidad de aquellos que desde la cúspide del poder vigilan e informan a las agencias de espionaje de allende nuestra frontera norte…

*- El autor es diplomado en Periodismo por la UABC.

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