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Columnas Apuntes

El softbol tenía lo suyo

A través de los años, como simples aficionados, luego como jugador y ya en esto de la prensa y hasta como manejador, hemos sido testigos de la evolución del softbol en la región.

Por Ángel González

A través de los años, como simples aficionados, luego como jugador y ya en esto de la prensa y hasta como manejador, hemos sido testigos de la evolución del softbol en la región.

Cuando acompañábamos a Marcelo Martínez junior, quien fuera director de la sección deportiva del diario regional, al campo de la Zona Norte, a los juegos de la Liga Municipal, vimos en acción al equipo de los hermanos Pacheco, que dominaban el circuito.

Ritchie lanzando, Javier en la receptoría, Pepe en la antesala, Tony en el short y Mario en los jardines, tenían también en el equipo a Rafael Casillas, el Pana, quien cubría la primera base.

Unos juegazos cuando se enfrentaban a los lanzamientos de Ron Ortega, quien regularmente defendía la camiseta de los equipos que dirigía Ramón Cano Domínguez, quien fuera directivo del Círculo de Cronistas Deportivos de Tijuana.

Hermanos Pacheco se llamó un equipo con los fraternos de la colonia Libertad, que agregaron a Rodolfo, el Marro y Enrique Pacheco, que no eran sus parientes y Rubén Carrillo.

Otro equipo protagonista en aquellos años era el de Taxis Amarillos, para quienes lanzaba Miguel Ruiz Camilo, quien al retirarse como pelotero, se convirtió en un magnífico ampáyer.

Debutamos en la pelota blanda en un partido donde le faltaba un jugador al equipo de Ramón Cano, Camilo era el lanzador, a quien le conectamos un hit, un podridito que cayó atrás de la segunda colchoneta, aunque luego nos pusieron out corriendo las bases.

Había Liga Juvenil, que dominaba el conjunto dirigido por el Tumba Velázquez y hacía sus pininos Alfredo Higuera, el Chulán, quien se convirtiera en gran lanzador.

Algunos equipos no estaban conformes con la directiva de la Liga Municipal y formaron otro circuito, conocido como la Liga Rebelde, que jugó en los campos de la Colonia Independencia, en el Ángel Camarena Romo, cuando estaba frente a Cartolandia y hasta en el Salvador Sierra Vera, que para entonces ya tenía alumbrado y ahí se había jugado un Nacional de Beisbol de Primera Fuerza.

Esa Liga Rebelde, en la que uno de sus presidentes fue el jefe Manuel Terríquez, tuvo el reconocimiento de la Asociación Estatal de Softbol de Baja California, participó en estatales y hasta tenía una categoría Pony, que más bien era con juveniles.

De hecho, esa liga fue la que finalmente se convirtió en la de Mesa de Otay, impulsada por el doctor Joaquín Veytia Chávez, en cuyo consultorio se hacían las reuniones.

Iniciaron jugando de día, en el Crea y cuando nació el complejo deportivo en Otay, emigraron a los terrenos que despreció el basquetbol y construyeron los campos Veytia Chávez y Miguel Ruiz Camilo.

Se jugaba los día domingo y había talento, con los equipos Kings, que dirigía Apolinar Reyes Vega, Avenida “I”, patrocinado por el doctor Veytia Chávez, Olímpicos, un conjunto de la colonia Libertad, comandado por José Cháirez.

Estos Olímpicos, que tenían como lanzador al Chulán Higuera, también jugaron como Chamucos y siempre fueron protagonistas en el circuito, que después jugaba de noche, gracias a la labor de Alonso Valdez, quien realizó la instalación del suministro de energía eléctrica durante su gestión.

Canal 6 fue otro de los buenos equipos que hicieron partidos dominicales bajo los rayos del sol, con Eduardo Romo, que venía desde Ensenada, como lanzador.

Dicen que fue el Kimby quien enseñó a lanzar a Pánfilo Valdez, que se convirtió en uno de los mejores pitchers mexicanos, llegando a selección nacional.

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