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El futuro de las oficinas, y del hogar…

Los mejores pronósticos de recuperación de la vida que conocimos hasta principios de este año como “normal”, nos dicen que en enero del 2021 podremos regresar a convivir sin restricción en espacios cerrados como cines, teatros, bares, restaurantes, centros comerciales, aulas, aviones, cruceros y oficinas.

Los mejores pronósticos de recuperación de la vida que conocimos hasta principios de este año como “normal”, nos dicen que en enero del 2021 podremos regresar a convivir sin restricción en espacios cerrados como cines, teatros, bares, restaurantes, centros comerciales, aulas, aviones, cruceros y oficinas. Los más pesimistas -y realistas- aseguran que no será hasta principios o mediados del 2021 cuando regresemos a nuestra vieja normalidad sin temor a riesgo de contagio de COVID-19. Por mientras, a través de prueba y error, diferentes sectores económicos de la población estamos buscando, con mediano éxito, la manera de mitigar los riesgos de contagio para nuestros colaboradores y clientes. Para despachos de arquitectura como el nuestro, que tradicionalmente hemos trabajado, como muchas industrias creativas, en oficinas de planta abierta donde se propicia el trabajo en equipo y colaboración, el reto resulta monumental. Por ello, aún en este reinicio de actividades muchos continuamos trabajando desde casa como parte de la llamada “nueva normalidad” limitando la actividad presencial. Mas recientemente, este mismo modelo de oficinas de planta abierta donde se propicia el trabajo colaborativo, se convirtió en tendencia y ha florecido en grandes empresas de tecnología como Google, Apple y Facebook o en ecosistemas de trabajo tipo “CoWork” como la cadena global WeWork o las locales Eazy Workspace e IOS.

Las grandes empresas arriba mencionadas, lentamente han permitido el regreso de sus trabajadores a las oficinas, priorizando los puestos de trabajos donde es indispensable la colaboración presencial buscando nunca tener ocupaciones de entre el 30 y 50% de sus edificios. Al resto de los trabajadores, les han comunicado que podrán continuar trabajando desde casa por lo menos hasta inicios del próximo año, brindándoles apoyo para adquisición de equipo de computo y comunicación que permita trabajar mas eficientemente desde casa. Esta modalidad de trabajo permanente desde casa había estado reservada para especiales y valiosos empleados o directivos a los que se deseaba atraer o retener, y cuyas condiciones solo permiten esta modalidad. Lo que hemos descubierto en nuestra empresa al igual que las grandes empresas de Silicon Valley, es que el trabajo a distancia puede ser tan productivo y eficiente como el presencial.

Ante estas nuevas condiciones, algunos empleados de Facebook en Menlo Park, California han empezado a cuestionar la necesidad de residir en ciudades tan costosas como las del norte de california mientras trabajan desde casa y proponen mudarse a vivir a lugares mas baratos o más atractivos en la costa o en las montañas, e incluso en otros estados y remotos parajes lejos de la civilización. La respuesta de los directivos de la empresa ha sido que sí, pero que su salario se verá ajustado al costo de vida del lugar a donde decidan vivir.

Ahora es el momento de repensar el futuro del empleo, la oficina y el hogar. Tomará gran relevancia tener en casa los espacios y la tecnología necesaria para vivir y trabajar. Los arquitectos ya hemos tomado nota y estamos diseñando, de aquí en adelante, viviendas mejor preparadas para una nueva normalidad, sea esta obligatoria o por propia elección. Vengan los cambios.

* El autor es arquitecto tijuanense, pro ciudades compactas.

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