Columnas Casillero

El arraigo a Tijuana

“Esforcémonos en vivir con decencia y dejemos 
a los murmuradores que digan lo que les plazca”.

Moliere

Por Ignacio Calderón Tena

“Esforcémonos en vivir con decencia y dejemos 
a los murmuradores que digan lo que les plazca”.

Moliere

Recuerdo de manera muy vívida cuando me tocó participar en una campaña de limpia en Tijuana, organizada por grupos ciudadanos hace más de 15 años y en la cual participé en la recolección de basura de una zona conocida como Grupo México o Camino Verde. Era un sábado por la mañana y justo al estar realizando nuestra jornada comunitaria me abordó una mujer de aproximadamente 50 años que al vernos realizando lo que sus vecinos y ella misma sea negaban a hacer, me dijo en tono de queja: “Esto en Veracruz no sucede, allá la gente no es tan cochina”. Frente a ese comentario opté por entablar una conversación con aquella mujer y le dije en tono sorprendido, “supongo que Usted debe ser de allá, ¿verdad?” y fui más allá al cuestionarle: “¿Y qué hace por estas tierras tan lejanas al cielo jarocho?”, a lo que me contestó que simplemente se encontraba de paso, sin especificarme más, pero que me hizo preguntarle desde cuándo estaba de paso en Tijuana, a lo que me respondió que desde hacía 17 años.

Su respuesta me hizo entender por qué muchos de sus habitantes no se preocupan por Tijuana, no buscan hacerla florecer, colaborar en ella, embellecerla. No lo hacen porque no han cortado el cordón umbilical que los une con su “patria chica” a la que anhelan regresar, pero que difícilmente lo podrán hacer. Es muy común escuchar a algún habitante de Tijuana presentarse frente a algún extraño, mencionado: Vivo en Tijuana, pero soy de Puebla, como si les avergonzara esta bendita Ciudad que nos socorre con el pan de cada día y nos permite tener un modo honesto de vida. Tijuana es grande porque recibe al migrante que en su lugar de origen no ha logrado el desarrollo al que todos aspiramos y prueba de ello es el crecimiento poblacional de más del 4% anual, que representa un incremento de 2.5 hectáreas diarias, Tijuana es vecina de la segunda ciudad económicamente más importante, del estado más importante, del país más importante del mundo.

Tijuana tiene un ingreso medio anual por familia de 14,240 dólares, cifra muy superior a la media nacional. Tijuana se inunda cada semana con más de 193 mil cheques de salarios que genera la industria maquiladora y que representa el 22% del total nacional, con una economía pujante, que además registra casi 40 millones de cruces fronterizos anuales. Sin embargo, no hemos trabajado en desarrollar el amor por la Ciudad, tan necesario para preocuparnos y ocuparnos por ella. Tanto el gobierno como la sociedad no hemos sabido infundir en nuestros hijos el cariño y arraigo que nos hagan sentir orgullosos de esta tierra y mientras eso no se dé, será muy difícil lograr los cambios que se requieren. Se debe de apuntalar desde las escuelas y trabajar en fomentar una cultura de pertenencia, que nos haga sentirnos orgullosos de este pedazo de México que nos cobija todos los días. Este 130 aniversario puede ser un buen pretexto para unir las voces de todos los tijuanenses.

*El autor es asesor empresarial en cabildeo.

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