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El Cisma de Lutero

Somos lo que hacemos.

Por Francisco J. Fiorentini Cañedo

El pasado 31 de octubre se cumplieron 505 años de que Martin Luther, Lutero, hiciera pública sus 95 tesis al exponerla en las puertas de la Iglesia de Wittenberg en Sajonia, hoy Alemania; aunque no fue su propósito, este fraile Agustino a sus 34 años inició el mayor cisma registrado en la historia de la humanidad; hay eventos que cambian la historia, éste sin duda fue uno de ellos, aunque Lutero nunca dimensionó el alcance del mismo.

El documento cuestionó la validez de las indulgencias plenarias bajo la tesis de que el perdón divino no puede ser comprado, hacerlo reduce a una concepción mundana la magnificencia de Dios por lo que concluyó que la venta de las indulgencias, con las cuales se prometía no pasar mayor tiempo en el Purgatorio, a los pecadores obedece a una actividad humana y no emana de la misericordia divina y que por supuesto contraviene a los principios de amor y de perdón infinito de un Dios bueno y misericordioso.

Lutero no sólo se reveló ante el estatus quo de la doctrina católica que en su opinión no era respaldada por la teología, sino que fue el responsable de la traducción del latín al alemán de la Biblia, hecho que dio inicio a la masificación de la misma brindándole la oportunidad a miles de ciudadanos de leerla, razonarla, pensarla, cuestionarla y con ello no sólo exigirle a sus autoridades eclesiásticas vivir conforme a los “dictados de Dios”, Lutero no sólo cimbró la base de la iglesia al cuestionar la práctica de la venta de indulgencias, sino que le otorgó a la humanidad la herramienta necesaria para comprender y cuestionar en su lengua materna el libro más importante de su época, éste fue un paso trascendental en la historia de la evolución de las ideas. A través de su argumento “sola fide sola scripta” el pecador se salva sólo por medio de su fe y la fuente de la doctrina cristiana es exclusivamente la biblia, no su interpretación papal. A nosotros, 500 años después esto puede parecernos poca cosa, pero en el siglo XVI la vida de comunidades enteras terminó por contravenir los dictados papales¸ por ello Lutero fue el precursor de uno de los más grandes cambios en nuestra forma de percibir el mundo y sus instituciones:

La aportación más importante no terminó en el terreno de la interpretación de las “sagradas escrituras”, sino que fue el embrión de grandes cambios sociales que redefinieron la sociedad europea dando pie a la democratización de la sociedad a través de la pérdida del poder absoluto del clero, con ello fue posible que el descontento social encontrará en los movimientos civiles respuestas a los regímenes monárquicos por gracia divina y por ende a un incipiente humanismo, que poco tiempo después definiría lo que hoy conocemos como la “ilustración” y con ello el surgimiento de la República, esto es, la inconmensurable tesis de la igualdad entre los pares, rechazando con ello el argumento de la predeterminación divina que definía el origen y el destino de los personas por obra y gracia de Dios.

Y pensar que todo inició por hacer público su desacuerdo y con ello la invitación al debate de las ideas, de la razón, para finalmente ser el principio de la secularización de la sociedad.

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