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Educación financiera

La educación financiera es una herramienta imprescindible en la vida de cualquier persona.

Por Roberto Quijano Luna

La educación financiera es una herramienta imprescindible en la vida de cualquier persona. Sin ser dueños de negocios necesariamente, todos nos veremos en la necesidad de utilizar de manera ordenada y responsable nuestros ingresos. La educación financiera es una pieza clave para encaminarse al éxito; no es la única, pero brinda la estructura necesaria para poder dar pasos seguros.

Una de mis grandes frustraciones con mi carrera universitaria es la total desatención hacia estos temas. Me gradué de una prestigiosa facultad de derecho sin saber hacer un presupuesto, un análisis costo-beneficio o un plan de inversión. La educación del siglo XXI debe aspirar a dotar a sus estudiantes de habilidades valiosas en la vida; indudablemente, las financieras deberían de ser una de sus columnas vertebrales.

En México, hay un profundo desconocimiento de estos temas. La ignorancia del ciudadano promedio tiene como consecuencia los constantes abusos del sistema financiero y el estancamiento de la economía familiar. Si más personas entendieran mejor lo que representa un ingreso, ahorro o inversión en otro país viviéramos.

Durante estas jornadas de encierro, leí los libros “La escuela no te sirve si no tienes un propósito” y “El dinero no te sirve si no tiene un propósito” de Gustavo Fernández de León. Ambos textos abordan precisamente el tema de la educación financiera de una manera amena y clara. Conceptos básicos como ingreso, gastos, ahorro, inversión y costos son discutidos con el fin de brindar conocimientos generales al lector inquieto. El enfoque hacia jóvenes es doblemente valioso dado que ellos serán quienes se incorporarán al mundo laboral en poco tiempo. A ellos les tocará un mundo de finanzas y negocios completamente distinto al que lo tocó a nuestros padres y abuelos.

En México, 54 millones de personas tienen al menos un producto financiero (cuenta de banco, crédito formal, seguro o cuenta de ahorro para el retiro); esto representa el 68% de la población de 18 a 70 años; por sexo, 72% hombres y 65% mujeres. (INEGI). Es decir, todavía existen millones de personas que viven excluidas del sistema financiero nacional. Por supuesto, aquellos que están en el sistema financiero lo hacen en un ambiente de abuso y opacidad que no les permite generar ahorros o inversiones suficientes para incrementar su calidad de vida.

Si aspiramos a vivir en un país próspero la educación financiera de la población debe de ser un tema prioritario. Desafortunadamente, padecemos un sistema político donde se privilegia la dádiva y el clientelismo; esto representa la dependencia absoluta del ciudadano al gobierno. La educación financiera brindaría mayores facultades al ciudadano promedio para ser autosuficiente y libre de perseguir su propósito de vida. Quizá eso es precisamente lo que nuestra clase política no quiere.

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*- El autor es abogado y estudiante del programa Atlantis en Syracuse University/Hertie School of Governance.    

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