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Columnas Casillero

Economía de mercado con responsabilidad social

"La pobreza ya no será sediciosa cuando 
la riqueza no sea opresiva"

Napoleón III

Por Ignacio Calderón Tena

La semana pasada hablamos de los antecedentes de este interesante modelo económico que lanzara en Alemania Konrad Adenauer en 1947, como parte de su gobierno y que denominó “Economía Social de Mercado”, como una alternativa para paliar los estragos de las guerras mundiales que dejaron postrada a Alemania.

Este modelo, llamado por algunos posteriormente (COPARMEX), como “Economía de Mercado con Responsabilidad Social”, se basa en combatir los excesos de la economía capitalista, como por ejemplo la lucha despiadada de la competencia, que si bien elimina a los ineficientes también resta oportunidad a los débiles y concentra la riqueza en unos cuantos.

Efectivamente, el sistema capitalista, caracterizado por las marcadas libertades económicas trajo beneficios para los grandes capitales, pero no así para los más desposeídos que requerían de ayudas sociales que les permitieran sobrevivir, en América Latina, por ejemplo, la pobreza creció significativamente, provocando el nacimiento de problemas sociales que a la postre terminaron en conflictos civiles en la mayoría de los países sudamericanos.

Para José Morales Mancera: “el mayor pecado del capitalismo se da cuando se han convertido las bolsas de valores en casas de juego, donde no se intercambian bienes reales, (commodities reales) sino papeles y cartas como en las casas de apuestas, se intercambian esperanzas sujetas al azar, en acciones o fondos de inversión sin soporte real.” (Filosofía Social de la Propiedad. Trillas.1983).

En tal virtud, la Economía Social de Mercado (ESM), plantea el crecimiento económico no solo en el trabajo, sino también en el propio mercado interno basado en el ingreso decoroso (al que la propia ONU le ha llamado salario “decente”). Para lograrlo, se busca proteger el derecho de propiedad legítima de todo tipo de ataques y confiscaciones. Facilitar la competencia y estimular la libre iniciativa de los empresarios. Sin ella los países están condenados al subdesarrollo.

En adición a lo anterior, se propone una política industrial que apoye a pequeñas y medianas empresas.

Este sistema menciona que es indispensable el desarrollo de una ética social, es decir, una manera de comportarse de los agentes económicos: consumidores, ahorradores, empresas, organizaciones gremiales, medios de comunicación, etc. Los cuales deberán adoptar políticas transparentes y éticas que busquen el respeto al bien común y promuevan la solidaridad humana, de modo que esto se traduzca en una acción cívica y política y como cereza en el pastel, este sistema propone la necesaria proliferación de organizaciones de la sociedad civil, esas que el actual Presidente López Obrador busca a toda costa torpedear porque le hacen sombra a sus políticas de gobierno.

La Economía Social de Mercado pone en el centro del debate al ser humano, evitando que crezcan las desigualdades como la que menciona el organismo Oxfam, que reporta que la fortuna de las 85 personas más ricas del mundo equivale a la riqueza de la mitad más pobre de la humanidad, unos 3.500 millones de personas. (www.oxfammexico.org).

Frente a esos espejismos, consideremos a la Economía de Mercado con Responsabilidad Social como una alternativa para reivindicar a los más desprotegidos que no siempre buscan que les den de comer, sino que les enseñen a pescar. 

*- El autor es asesor empresarial en cabildeo.

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