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Doctor Strange en el multiverso de la locura

Hace dos años escribía, en una de las primeras columnas pandémicas, una larga loa a Sam Raimi y su obra, elogiendo cuatro décadas de creatividad y destreza en la narrativa visual.

Por Manuel Ríos Sarabia

Hace dos años escribía, en una de las primeras columnas pandémicas, una larga loa a Sam Raimi y su obra, elogiendo cuatro décadas de creatividad y destreza en la narrativa visual.

Raimi saltó a la fama a sus escasos veinte años con su "hecha en casa" El Despertar del Diablo (1982) y continuó subiendo peldaños en la industria hasta romper records de taquilla con la trilogía del Hombre Araña (2002-2007). Después de Oz Todopoderoso (2013), Raimi no había vuelto a dirigir. Su regreso, y ahora a Marvel en forma, obviamente generaba inmensas expectativas. ¿Por fin veríamos una película de Marvel con personalidad y estilo propios, y… bien dirigida? ¿Será posible bajo las ordenes de Kevin Feige (gurú y mandamás de Marvel)? La última vez que el estudio fichó a un director idiosincrático y visionario (Edgar Wright para Ant-Man), éste terminó renunciando por "diferencias creativas".

Raimi, que sustituyó a Scott Derrickson (quien renunció por la misma razón que Wright), hace todo lo posible dentro de las restricciones impuestas por el largo culebrón de Feige. El Multiverso de la Locura es la cinta número 28 dentro de la saga Marvel, la cual se complementa con 6 series de televisión, y elementos de todo ello, además de programas previos y hasta caricaturas de los noventa, son referenciados en la película.

Desde el cinético prólogo, que introduce al personaje de América Chávez (Xochitl Gómez), saltando universos a lado un Strange alterno, el sello de Raimi es indiscutible. Nadie mueve la cámara como él. La secuencia es un sueño de Stephen Strange que vaticina lo que sucederá. Un par de horas más tarde, durante la boda de Christine (Rachel McAdams), el amor de Strange, un disturbio urbano se convierte en una invasión interdimensional. Un gigante ojo con tentáculos persigue a América, la niña en el sueño de Strange.

Con esto inicia lo que será aproximadamente una hora de exposición en la película. América es perseguida a través del multiverso por entes del mal, versiones alternas de Strange la han ayudado y traicionado. Strange busca la ayuda de Wanda Maximoff (Elizabeth Olsen) para proteger a América, sin embargo, inmediatamente resulta un error. Wanda quiere utilizar los poderes de América para poder recuperar a sus hijos en algún universo alterno. Sí, todo es tan absurdo y aburrido como parece. otra historia telenovelesca con golpes, porrazos y explosiones. Oh, pero dirige Sam Raimi

A pesar de las increíbles posibilidades que tendría una historia como esta, las cuales se pueden atisbar cruelmente en una rápida secuencia de múltiples saltos a través del multiverso, la oportunidad es desperdiciada por un guión que no es muy interesante y que además se estanca en un solo universo, fuera del primordial.

Apostando al éxito que obtuvo la aventura multiversal del Hombre Araña, gracias a sus invitados (Tobey Maguire y Andrew Garfield), el Multiverso de la Locura hace lo propio, incluyendo apariciones sorpresa de héroes de todos los rincones del universo Marvel, reforzando el propósito de las cintas, como infinitos comerciales de los siguientes productos. Y cuando uno de esos comerciales es más interesante que la trama misma de la película, es evidente que existe un problema.

Raimi, a pesar de la torpeza del guión, no se detiene, haciendo lo mejor de la oportunidad y el presupuesto para exhibir una galería de sus grandes éxitos. Así, el Darkhold (libro de las tinieblas que usa Wanda para sus fines) es casi idéntico al Necronomicón de Evil Dead, los muertos vivientes y espectros esqueléticos abundan, y el sentido del humor para acabar con todos los invitados especiales no falta. Raimi estira los límites de lo que Disney puede permitir en una cinta clasificación B, llevando las ejecuciones hasta sitios nunca antes vistos en una producción de Marvel, y eso se le agradece. Lástima que no haya tenido injerencia alguna para mejorar el guión, el cuál simplemente parece un episodio de What if? de dos horas, y esos ya son bastante aburridos con tan sólo treinta minutos.

Teniendo como ejemplo algo tan maravilloso como la película animada Spider-Verse, que muestra las posibilidades del multiverso, es la segunda vez que Marvel desperdicia la ocasión. Desde el día uno debieron asignar a Phil Lord y Chris Miller como guionistas de cabecera (quizá en otro universo lo son).

Después de todos los efectos que compra un presupuesto de doscientos millones de dólares, y la maestría de Raimi detrás de la cámara, la mejor parte de la cinta es una niña de catorce años, Xochitl Gómez, como América, y la inclusión de sus madres canónicas.

El Multiverso fue el retorno de Raimi y abre las puertas para futuras intervenciones suyas en Marvel. ¿El Hombre Araña? ¿Los Cuatro Fantásticos? Esperemos cuenten con mejores guionistas.

*.- El autor es editor y escritor en Sadhaka Studio.

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