No te pierdas las últimas noticias

Suscríbete a las notificaciones y enterate de todo

Columnas Termómetro mental

Diferencias

Ah, las mañaneras. Yo apuesto a que las extrañaremos el 2024, habrá fragmentos que se expondrán una y otra vez. Por más que se quejen de ellas, es muy interesante lo que sucede.

Por Ricardo Menéndez

Ah, las mañaneras. Yo apuesto a que las extrañaremos el 2024, habrá fragmentos que se expondrán una y otra vez. Por más que se quejen de ellas, es muy interesante lo que sucede. Por algo las ven hasta sus enemigos, se expone como pocos. Verlas suele traer asuntos muy provocadores, yo lo califico como virtud. Provoca, no por frivolidades sino por su postura política. A mí me pesan sus clases de historia, pero las disfruto, lo que me desquicia es su repetición de frases. Está lleno de clichés que repite ad nauseam. De por si hace sus pausas entre frase y frase, si se ahorrara los clichés sería más ágil. Yo admiro su capacidad para responder a absolutamente cualquier pregunta de los presentes, a veces se tropieza un poco, sería imposible que no sucediera si dos horas diariamente se expone. Son un testimonio interesante del pensar de un presidente de México, único en su extensión y profundidad. Nos da señales de ser creyente, circula con bandera de libre pensador. Evita los temas candentes pero imprescindibles para un libre pensador, los de género, por ejemplo. Tiene una asombrosa secuencia de ideas, puede dar grandes saltos y llegar a meta. Para no quedar como un amlover, me detengo en un detalle que le escuché en la mañanera de este 10 de marzo.

Vuelve a afirmar que el humano nace bueno, y algunos se malean en el camino acorde a sus circunstancias morales y materiales. Esta disparatada idea devela su esencia creyente, la bondad es algo que da por hecho en el individuo y en el pueblo mexicano. Me pregunto cómo serán las famosas reuniones diarias de seguridad, ¿habrá tanta ingenuidad? La maldad como forma de ser se llama psicopatía y aunque minoritaria epidemiológicamente, es muy significativo su efecto social. Hay que reconocer que lo que falla son las herramientas que contienen a los psicópatas y sus huestes. Herramientas como policías, ministerios públicos, jueces, etcétera. Por huestes me refiero a adolescentes o dañados mentales que están a las órdenes de psicópatas. Las encuestas de esta presidencia se dan bajo la premisa de confiar ciegamente en la sabiduría del pueblo, si hicieran una encuesta sobre el aborto, por ejemplo, sería rechazado. Hay un toque mesiánico al imaginarse portavoz de lo que el pueblo quiere y le conviene. Como es muy recto en su vida, imagina ser ejemplar y afirmar que quien no es como él es porque las circunstancias de infancia y adolescencia no le favorecieron. Lo real es que hay psicópatas hasta en las mejores familias, y en algunas abundan. La evidencia indica que el psicópata nace, hay un determinante genético. La diferencia es que los hay ricos y pobres.

*El autor es siquiatra y ejerce en Tijuana.

Comentarios