Columnas Águilas y serpientes

¿Diáspora? ¿Desbandada? En el PRI, PAN y PRD

El otrora rey de los partidos políticos, el Revolucionario Institucional, de donde salían todos los Tlatoanis modernos, amos y señores de la política, de los gobiernos y de la corrupción, actualmente está en proceso de desintegración. Igualmente sucede con Acción Nacional y con el partido de la Revolución Democrática.

Por Rafael Liceaga

El otrora rey de los partidos políticos, el Revolucionario Institucional, de donde salían todos los Tlatoanis modernos, amos y señores de la política, de los gobiernos y de la corrupción, actualmente está en proceso de desintegración. Igualmente sucede con Acción Nacional y con el partido de la Revolución Democrática. Con ello, muchos de sus miembros y simpatizantes están emigrando a Morena en todo un fenómeno digno de análisis.

Una diáspora implica la dispersión de grupos que han abandonado su lugar de origen y que se reparten por otros lados. El significado de diáspora se ha ampliado para designar a todo aquel que se encuentre diseminado fuera de lugar de origen. En el tema que nos ocupa hoy, anoto diáspora como la dispersión de los militantes y simpatizantes de los partidos políticos tradicionales, al nuevo partido político en el poder.

Con tantos fracasos en las elecciones, ante tantas demandas en su contra por corrupción, y ante la última queja de sus miembros por haberse engañado ellos mismos en su pasada elección interna, se ha producido un aumento extraordinario en el número de individuos diaspóricos del PRI, que han emigrado. Esos notables incrementos están íntimamente conectados por la disponibilidad relativa que ha dado especialmente Morena, para aceptarlos. Y después, por las maneras en que están penetrando en los otros partidos políticos, aun ya siendo electos por un instituto para un cargo específico. Quienes se van, se sienten felices, y los que reciben son los que se la juegan, porque estas personas arriban con todo su bagaje de confusión y malas mañas de su partido de origen. Me encanta la idea de la pluralidad, pero la positiva, la honesta, la íntegra.

Acostumbrados a estar cercanos a la cúpula del poder, los políticos viejos se encuentran en un tiempo difícil. Muchos ex militantes se han pronunciado sobre su salida por desacuerdos con las formas, aunque curiosamente son las de siempre que antes no denunciaron. Un caso concreto lo tenemos este pasado domingo, en que se celebró la elección para dirigente nacional del PRI, donde priistas han criticado a los mismos priistas por sentirse engañados. Esto ha orillado más renuncias y más desbandada.

Muchos de los que hasta hace solo unos meses defendían a muerte al PRI y al presidente Peña, hoy ya están afuera y hasta en las filas de Morena. ¿Por qué será? No es difícil adivinarlo. Lo que resalta no es tanto la desbandada, sino la aceptación que hacen de ellos en los otros partidos políticos.

Lo único que se está produciendo es que los miembros y simpatizantes brincan de un lado para otro sin ninguna identidad partidista. Es evidente que las desbandadas están más allá de las fracturas políticas que enfrentan a nivel nacional, y estos desprendimientos masivos tienen que ver por sus percepciones e intereses, los que conocemos de siempre.

Repito: Bien por los que se salen e ingresan a Morena. Esperemos que Morena sepa lo que hace al recibirlos.

* El autor es asesor administrativo, presidente de Tijuana Opina y coordinador de Tijuana en Movimiento.

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