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Columnas Águilas y serpientes

Desayunos escolares en Baja California

El problema del hambre en México es más grave de lo que se piensa. Quien no sufre desnutrición, está mal nutrido; la población de México está famélica u obesa.

Por Rafael Liceaga

El problema del hambre en México es más grave de lo que se piensa. Quien no sufre desnutrición, está mal nutrido; la población de México está famélica u obesa. El número de personas que no pueden comprar la canasta básica asusta. A 24 millones de mexicanos no les alcanza ni siquiera para comer más de una vez al día.

La desnutrición afecta el desempeño escolar porque los niños con mala nutrición tienen once veces menos posibilidades de completar la secundaria. La malnutrición lastima y nos cuesta a todos. En 65 años se han dado más de dos millones de muertes prematuras en México por desnutrición crónica, por padecer anemia, enfermedades respiratorias o diarrea. Esto nos hace un país menos productivo.

El hambre es un reflejo de la desigualdad, de la falta de oportunidades y de la pobreza, que no permite avanzar a la sociedad, pues millones de personas se quedan atrás por no tener para comer. La pobreza es una negación de las oportunidades y las opciones básicas para el desarrollo humano. Que una persona logre el bienestar depende de los funcionamientos que alcance, desde los básicos, como tener alimentos y una buena salud; hasta los más complejos, como la autoestima, la autonomía, y la intervención en la vida comunitaria.

Es por todo lo anterior que el gobierno de Baja California nos dice que comenzó a invertir mil 400 millones de pesos para que alrededor de 400 mil niños de primaria en el Estado reciban desayuno caliente todos los días. La acción comenzó desde el primer día del gobierno actual, considerando que existen en la entidad zonas poblacionales sumidas en la pobreza con muy poca posibilidad de desarrollo. El programa comenzó en más de 150 escuelas y unos 100 mil niños ya están siendo beneficiados.

El programa de alimentación en escuelas públicas consiste en un desayuno nutritivo de acuerdo con la edad de cada estudiante para lograr un buen aprendizaje. Para la elaboración de los menús, se han realizado estudios apoyados en nutriólogos. Son desayunos que contienen los elementos básicos de una buena nutrición, como son carbohidratos, proteínas, vitaminas, lácteos, frutas y verduras. Es un menú nutricional donde los niños consumirán desde 500 hasta 800 calorías. El menú estará compuesto por platillos como huevo con jamón, frijoles, verduras, fruta fresca y leche.

El dinero para todo esto está saliendo hoy, en su totalidad, de recursos del gobierno; y se tiene contemplado que se comiencen a sumar para participar toda la sociedad civil, adoptando desayunos o hasta escuelas enteras. Son dos mil quinientos pesos anuales por niño, con lo que se puede comenzar a cooperar. Los ingresos y gastos tendrán que ser ampliamente vigilados y fiscalizados. Creo que esto es de las cosas principalísimas que hay que atender.

El programa “Alimentando para aprender” es un esfuerzo del gobierno del estado, coordinado por la Secretaría de Integración y Bienestar Social. Es verdad que nos quejamos de muchas cosas, pero estas estrategias y fines, como que van poniéndole puntos buenos a los esfuerzos.

* El autor es asesor administrativo, presidente de Tijuana Opina y coordinador de Tijuana en Movimiento.

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