Columnas Necropsia urbana

Denuncia en Baja California

En materia de seguridad pública al menos en nuestra ciudad, quienes realmente la combaten somos todos los ciudadanos y la madre naturaleza.

En materia de seguridad pública al menos en nuestra ciudad, quienes realmente la combaten somos todos los ciudadanos y la madre naturaleza.

Tan así, que frecuentemente nos enteramos por la prensa que ciertas detenciones logradas por la Policía Estatal Preventiva, Policía Municipal, Policía Federal Ministerial, Policía Ministerial del Estado, etc. se deben a una “llamada anónima” o bien a una circunstancia “fortuita”; en efectos sendos ejemplo podemos encontrar en donde la detención se derivó de una llamada anónima que denunció a una persona que se entraba arriba de un carro, marca, placas y hasta serie y que además traía fajada en la cintura un arma de fuego, o bien que fortuitamente los elementos policiacos pasaban por casualidad por cierto lugar y al ver unas personas estacionadas con el cofre abierto deciden auxiliarlos y ¡oooh, sorpresa!, al momento de atenderlos, “se percatan” que en el asiento posterior y a la vista había un paquete confeccionado al parecer conteniendo una sustancia con las características de la cocaína, metanfetamina u otra sustancia controlada por la Ley General de Salud.

Lo cierto es en ningún caso se habla de una investigación que duró cierto tiempo y que culminó en la detención de una banda de distribuidores de droga, o bien del autor material de un homicidio. Es decir, nunca hemos sido enterados de una investigación real, lo que se traduce que nuestra policía no está preparada para investigar, pero aún no les resulta redituable el profesionalizarse en la investigación, los viejos métodos de investigación siguen siendo empleados quizá porque piensan que son más eficaces, yo no lo creo; soplones, tortura, infiltrados en las redes criminales, y demás métodos; lo preocupante por un lado es que el próximo año, allá por el mes de agosto, entra en vigor en nuestra ciudad el nuevo Código de Procedimientos Penales para esta Entidad Federativa y con ello los muy invocados “juicios orales”, vaya pues, cambiaran las reglas en la procuración e impartición de la Justicia Penal y desde luego sus protagonistas; acontecimiento que desde la óptica del que aquí escribe se ve negro para las corporaciones policiacas locales y estatales, como para los ministerios públicos pues sus dos fuentes de investigación científica “la denuncia anónima y caso fortuito” tendrán que ser materia de comprobación ante un juez de Garantías, además de que sus argumentos contenidos en el parte informativo, será sometido a un riguroso cuestionamiento sobre la verdad histórica de la detención del inculpado por parte de los abogados defensores, sin que estos cuenten con la protección dentro del juicio de un secretario (a) de acuerdos que subjetivamente califique de inductiva una pregunta directa, puesto que en el nuevo sistema ya se puede realizar preguntas directas, lo que pondrá de manifiesto que “la denuncia anónima y caso fortuito”, solo es una inventiva de los agentes policiacos que ha servido para incriminar ilegalmente a algunos presuntos responsables de un delito.

* El autor es presidente de la Comisión de Difusión del Instituto de Investigación Jurídica de la Universidad de la Californias Internacional.

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