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Columnas Ecoanálisis

Cuento cósmico

El Concilio Cósmico reunió a todos sus líderes espirituales como hacía mucho no lo hacía, para debatir y tomar medidas correctivas y cumplir así con su alta responsabilidad de mantener el equilibrio del Universo.

Por Alberto Tapia

El Concilio Cósmico reunió a todos sus líderes espirituales como hacía mucho no lo hacía, para debatir y tomar medidas correctivas y cumplir así con su alta responsabilidad de mantener el equilibrio del Universo. Los inmortales tomaron esta decisión al ver amenazada la armonía que ha prevalecido gracias a la sabiduría y poder de esos líderes.

Pero aún en la cima de la toma de decisiones la discrepancia existe y pronto se manifestaron radicalismos extremos, pero luego prevaleció el espíritu de equidad y de justicia que ha caracterizado al Concilio de Líderes Espirituales y Cósmicos.

El tema urgente a tratar fue la amenaza humana al Cosmos. Los acusadores presentaron pruebas y pidieron desde castigos leves, hasta la erradicación de esta plaga. Mostraron el peligro para el equilibrio cósmico desde que genios humanos concibieron la alteración atómica. Examinaron la explosión demográfica humana con una lacerante característica: la inequidad que lleva a una creciente pobreza de materia y espíritu. Aumento no contemplado al sembrarse la vida en Gahia que no imaginó se desviara hacia un daño planetario.

Argumentos históricos en contra de la humanidad, como la destrucción de la Naturaleza, el sufrimiento de inocentes, la contaminación global ahora hasta el espacio exterior, la sobreexplotación de recursos NO renovables, la impunidad de los delincuentes, el cambio climático y la extinción de especies no podían faltar de la parte acusadora. La contraparte, los líderes a favor del Planeta Tierra, argumentaron primero, que se recordaba que el experimento no era eterno y podía suspenderse al momento que la humanidad amenazara desequilibrar la armonía cósmica.

Que otras especies del Cosmos pasaron por períodos de igual incertidumbre y finalmente alcanzaron la perfección. Que antes de pensar siquiera en el castigo supremo, la destrucción de toda forma de vida mediante el impacto de un asteroide gigante, o una explosión Solar de la misma magnitud, la humanidad merecía una oportunidad de rectificar. Después de todo había producido genios y mentes brillantes en cantidad superior a sus mentes malignas. Tras deliberar, se optó por imponer un castigo correctivo: enviar un virus que les pegue en donde mas les duele: la corta e insana distancia que disfrutamos los humanos.

Que aprendan en carne propia privándose de sus mayores gozos, estar juntos, abrazarse, besarse, festejar, orar, politiquear, celebrar agarrados de la mano. Se escogió un virus en contra del humanismo, uno que no los aniquile totalmente, pero que los corrija y de paso se poda la explosión demográfica y se mejora a la especie. ¡Ha!, pero el castigo es sólo para los humanos, el resto de las especies no tiene culpa en el caos terrestre que amenaza exportar a otros Mundos. Los humanos han superado otras pandemias, los que sobrevivan deberán, inteligentemente como son, rectificar su conducta destructiva. Y aquellos que pedían la desaparición de la humanidad, aceptaron con una condición: será la última oportunidad para la plaga de Gahia. Y el castigo llegó. La humanidad lo está sufriendo y nadie conoce el final de este Cuento Cósmico.

*- El autor es investigador ambiental ENCERRADO.

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