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Columnas Piensa

Cuarentena de 70 días

Carlos Páez es uruguayo, y forma parte de los sobrevivientes de Los Andes, de aquel avionazo ocurrido en 1972 cuando volaban a Chile para un partido de rugby.

Por Octavio Ballesteros

Carlos Páez es uruguayo, y forma parte de los sobrevivientes de Los Andes, de aquel avionazo ocurrido en 1972 cuando volaban a Chile para un partido de rugby.

En reciente entrevista rememoraba que su estancia en dicha cordillera duró 70 días, y se han hecho tres películas, 26 libros y 9 documentales donde se narra lo que se considera una increíble historia de supervivencia.

Las experiencias

Les avisan de la cabina del pilotos que se ajusten cinturones porque van entrar a zona de turbulencia, y pocos después el avión cae en una zona que le llaman hoyo de aire y baja de golpe 600 metros; poco después cae en otro y es cuando se escucha un ruido horrible al momento de pegar el avión en la montaña, se le desprenden las alas, y el Fuselaje empieza a golpear la montaña mientras avanza por la misma, y cuando se detiene todos los asientos se arremolinan hacia enfrente quedando atrapados entre hierros y asientos.

Gustavo Nicolich, que era él encargado de manejar la radio que alcanzaron a conectar días después, un día entra al fuselaje y le dice a Carlitos, que era el más chico del grupo: “Carlos, te tengo una buena noticia, acabo de escuchar en una radio chilena que ya suspendieron nuestra búsqueda, ya nos dan por muertos”. Carlos enseguida le reclama que tiene de bueno esa noticia, y Gustavo le contesta: “porque ya no dependemos de la ayuda exterior, tenemos que ser nosotros los que busquemos salir adelante y volver con vida”.

Carlos reconoce después la razón que tiene lo dicho por Gustavo, ya que a partir de ese momento dejaron de ser sobrevivientes (esperando a que te rescaten) y empiezan a ser timoneles de su propio destino.

Otro aspecto relacionado con el mismo hecho comentaba Carlos que le llamaba la atención que como seres humanos ya no existían para los demás. También de esta experiencia aprende que tienes que valerte por ti mismo, y no depender de los demás.

Destaca Carlos también que un aspecto fundamental fue el trabajo en equipo para sobrevivir. De hecho una de las películas que narra su aventura, Alive, se usa en muchas universidades para destacar la importancia del mismo.

Reconoce que recientemente se enteró de una frase de San Francisco de Asís que dice así: “empieza por hacer lo que se necesita, luego lo que es posible, y terminarás haciendo lo imposible”. Para Carlos esta oración representa lo que hicieron allá en las alturas de Los Andes.

Dos enseñanzas

Carlos confiesa dos enseñanzas que tuvo de su estancia en Los Andes, la humildad y la actitud. Humildad por que dice que Dios les daba cuando pensaban que ya la habían hecho: por un lado el mismo accidente, después cuando se enteran de que no los buscan; poco después les viene una avalancha una noche y mueren ocho de sus compañeros cuando dormían en el fuselaje que se llenó de nieve; Después cuando toman la decisión de comer carne humana para sobrevivir. Y sin embargo a todos los reveses que iban teniendo a pesar de ellos siguieron insistiendo, gracias a su actitud. A todos los “no” ellos siguieron insistiendo con el “si”.

Conclusión

Estimado lector, nos da la impresión que estamos viviendo también con las debidas proporciones un evento inédito, como es el caso de esta pandemia. Por un lado nos debe llevar a la humildad, al darnos cuenta de lo insignificante e impotente que en un momento dado puede ser el ser humano, y por otro lado la actitud y aprendizaje que tengamos durante y después del famoso Covid19 serán las herramientas que nos permitían salir adelante. Será responsabilidad de cada uno, no de los demás. ¡Feliz domingo!

*- El autor es socio del Despacho Asesores Ballesteros

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