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Columnas Casillero

Cuando el poder y el dinero son demasiados

“El hecho de que exista una minoría privilegiada no compensa ni excusa, la situación de discriminación en la que vive el resto de sus compañeros.”

Simone de Beauvoir

Por Ignacio Calderón Tena

“El hecho de que exista una minoría privilegiada no compensa ni excusa, la situación de discriminación en la que vive el resto de sus compañeros.”

Simone de Beauvoir

Dicen que todo en exceso es malo, que aunque tengamos la sana costumbre de comer vegetales, por ejemplo, en lugar de la peligrosa carne y su colesterol, habrá un momento en la vida que tu cuerpo te reclamará esas proteínas, ya que nuestra naturaleza carnívora lo requiere.

De igual manera, si abusamos de los rayos del sol en la playa corremos el riesgo de padecer terribles enfermedades de la piel o si bebemos agua en exceso, la consecuencia más grave puede ser enfermarnos de hiponatremia, que puede producir náuseas, desorientación, fatiga, dolor de cabeza y, en casos extremos, la muerte.

Si hablamos del poder, cuando trastorna al individuo, lo hace buscarlo por encima de todo y de todos; pasando por encima de quien se encuentre enfrente para tenerlo y aplastar a los demás.

En el caso del dinero en exceso, cuando viene acompañado de una ausencia de valores, puede provocar una serie de trastornos que provocan mucho daño, desde aquella persona que se gana la lotería sin tener los pies en la tierra, en ocasiones veces termina abandonando a la familia y adquiriendo muchos vicios. Vidas que han sucumbido frente al exceso del dinero sin una formación valoral sólida, son muchas, como los casos de notables pugilistas como Rubén El Púas Olivares o José Ángel Mantequilla Nápoles que terminaron en la miseria plagados de drogas.

Otros como Mike Tyson acabó su fortuna al gastar 400 mil dólares al mes en gustos personales, llegando a comprar dos tigres de bengala blancos a los cuales destinaba más de 100 mil dólares al año en su manutención.

Otros, con grandes fortunas pero carentes de todo valor, prueban de todo tipo de diversiones, empezando por el alcohol, las drogas, las mujeres e incluso hombres y cuando todo está visto y probado, buscan el placer prohibido, comprando mujeres y niños para todo tipo de perversiones como las que está padeciendo nuestra sociedad actual y que tanto nos mortifica por su notable crecimiento.

La mayoría de las jovencitas que a diario desaparecen, son de edades similares, complexión y características físicas parecidas y todo esto hace suponer que por unos cuantos miles de pesos, son levantadas de las calles de nuestras ciudades y entregadas a personas sin escrúpulos, pero con mucho dinero, que las lastiman hasta quitarles la vida. Se trata pues, de una forma diferente de tráfico de personas que está socavando a nuestras familias.

Esto me recuerda las palabras de Oprah Winfrey, quien hace 2 años, en la 75 edición de la entrega de los Globos de Oro, dio un estupendo mensaje en contra los “hombres poderosos y brutales” que han utilizado su poder para dañar a otros sin que hayan sido alcanzados por la justicia.

Cuidemos a nuestras niñas y jóvenes y apoyemos programas como el “Punto Naranja”, que busca su protección, dándoles cobijo en nuestras calles cuando se vean amenazadas. No tengamos miedo de defendernos entre todos.

Somos más los buenos.

* El autor es asesor empresarial en cabildeo.

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