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Ecoanálisis

Coyoteros

En la segunda mitad del siglo pasado, llamábamos “coyoteros” a los cazadores de coyote, el más grande de los pequeños mamíferos que viven en Baja California.

Por Alberto Tapia

En la segunda mitad del siglo pasado, llamábamos “coyoteros” a los cazadores de coyote, el más grande de los pequeños mamíferos que viven en Baja California. El coyote (Canis latrans) es un canino súper inteligente, que se come frutos, aves de corral, corderos y cabras del bajacaliforniano rural y de toda América. Esa sola amenaza basta para que sea eternamente perseguido y cazado con armas, venenos y trampas. Pero como el astuto depredador tiene mil mañas para evadir al hombre, cazarlo es un reto para todo riflero, principalmente. En nuestro libro Añoranzas Cinegéticas, dedicó todo un capítulo a las técnicas, anécdotas y fotografías de coyotes retratados y cazados en la región en los últimos 30 años del siglo pasado.

Aquellos canes fueron aprovechados mediante la Taxidermia. Con sus pieles ásperas confeccionaba tapetes o disecaba sus cabezas con el hocico abierto mostrando su afilada dentadura. Pero hubo dos que tres cazadores rurales muy rudos que me dijeron que ellos se comían la carne del coyote. Hoy no diseco y en lo que va del siglo no he vuelto a disparar a un “cóyotl”, su nombre original en náhuatl. Pero, aunque quisiera dispararles, mi “umero”, don Javier Verdugo, no permite su caza en su UMA La Piocha de la Colonia Pólvora, Valle de Mexicali, B.C.

En cada visita de fotografía o caza en invierno, vemos coyotes, mansos y confiados, como que saben que se sienten protegidos. Al final de la temporada de cacería, vimos un coyote desnudo sin pelo. Javier nos dijo que andaban varios canes sarnosos y que la enfermedad se estaba propagando. Entonces entraron en acción dos médicos Veterinarios amigos de La Piocha, Luis Nájar y Alejandro Avendaño, que prepararon una fórmula medicinal para que Javier, la aplicara. ¿Pero cómo curar a coyotes silvestres? Pues ha estado comprando piezas de pollo y les aplica la medicina y los coloca en lugares frecuentados por los canes enfermos. En la última visita a La Piocha, recibimos la buena noticia que a los enfermos ya les estaba saliendo un pelaje fino y café oscuro.

Ignoro si la enfermedad se presenta en otras partes del valle cachanilla, pero en esta colonia agropastoral mexicalense, los mañosos coyotes tienen servicio médico. Acaba de llegar a La Piocha un grupo de investigadores que monitorean precisamente pequeños mamíferos. Ya tienen varios años estudiando vectores transmisores de epidemias. Se hospedan en las cabañas de esta posada cinegética. Seguramente su trabajo reflejará el estado de salud no sólo de los coyotes, sino de topos, ratas, ratones, juancitos, conejos, liebres, mapaches, zorrillos, zorras y gatos monteses también. Quizá hasta alguna de las muchas especies de murciélagos que controlan la inmensa variedad de especies de insectos del delta. Sin los quirópteros, simplemente la agricultura cachanilla no fuera rentable.

La conciencia ambiental se manifiesta en esta nueva actitud hacia la Naturaleza. Y aunque en el resto del Estado se cace el coyote, al menos aquí se le respeta gracias a los nuevos “coyoteros”.

*- El autor es investigador ambiental.

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