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“Tenemos lo que nos merecemos, porque no hacemos lo que debemos” RLC

Por Rafael Liceaga

“Tenemos lo que nos merecemos, porque no hacemos lo que debemos” RLC

Últimamente está de moda la gente que protesta de todo lo que hace el nuevo Gobierno Federal (y locales también), con un supuesto sentir ciudadano, pero que en gobiernos anteriores estuvieron callados. Es decir, las quejas, más bien parecen suspiros de quienes perdieron en los comicios; que en lugar de meditar en lo que hicieron mal para que otros les ganaran, están sentidamente, arrojando piedras a todo lo que se propone. Otra cosa muy distinta, son las quejas de quienes siempre han estado atentos a las obras del gobierno, cualquiera que este sea y del color que sea, por la simple responsabilidad social que deberíamos de profesar todos los mexicanos. Hoy hablo para los que antes no hicieron nada y hoy solo se lamentan.

Es verdad que ningún gobierno es perfecto, pero criticar todo lo que se haga, suena más a gente ardida que a gente preocupada. Se han quejado del cambio de aeropuerto, de la inseguridad, de la situación económica, y hasta de lo del avión presidencial. En ningún caso, ha habido alguien de esos, que proponga con números y comprobaciones, cómo se podrían hacer mejor las cosas. De hecho, se oye hasta cínico que partidos políticos que han saqueado al país, ahora se quejen de lo que se hace (y no defiendo cosas que sí son polémicas).

Y su actuar me recuerda lo que le dijo la Sultana Aixa, a su hijo Boabdil, cuando este entregó Granada a los Reyes Católicos, terminando con la dominación árabe en la Península Ibérica. Boabdil fue el último sultán de Granada. Después de muchos enfrentamientos, cayó en manos de los Reyes Católicos. Su liberación implicó dar a Castilla el reino que gobernaba, lo que favoreció la finalización de la guerra con la toma de Granada por Isabel y Fernando.

Según una leyenda, al salir de Granada camino de su exilio, Boabdil volvió la cabeza para ver su ciudad por última vez y lloró, escuchando de su madre la siguiente frase lapidaria que le dijo con toda la hiel del mundo: “Llora como una mujer lo que no supiste defender como hombre” (con esta madre, para qué quisiera enemigos). Debido a esto, ese monte recibe el nombre de “Suspiro del Moro”.

Volviendo a lo nuestro, se vale que se quejen del gobierno, los que siempre han luchado limpia y responsablemente. Pero no se vale que lloren los que nunca han hecho nada. Están tan desorientados que ante lo que ellos ven como naufragio inminente, solo se les ocurre echarle la culpa al capitán del barco, y no asumir su responsabilidad en el mal manejo de los remos. Si el coraje que usan los que se quejan, critican o burlan de los gobiernos actuales, lo hubieran usado para hacer lo mismo en los gobiernos anteriores, o lo tuvieran para proponer y hacer algo para mejorar las cosas, otro México viviríamos. Tenemos lo que nos merecemos, porque no hacemos lo que debemos.

* El autor es asesor administrativo, presidente de Tijuana Opina 
y coordinador de Tijuana en Movimiento.

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