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Columnas Casillero

Centenario de la Sociedad de las Naciones

“El lazo más fuerte de simpatía humana debería ser unir a las personas de todas 
las naciones y todas las lenguas.”

Abraham Lincoln

Por Ignacio Calderón Tena

“El lazo más fuerte de simpatía humana debería ser unir a las personas de todas 
las naciones y todas las lenguas.”

Abraham Lincoln

El pasado 10 de enero se cumplieron 100 años de la entrada en vigor de la Liga de las Naciones, también conocida como Sociedad e las Naciones. Su creación fue el resultado de los acuerdos del Tratado de Versalles, firmado al lograrse el armisticio de la primera guerra mundial.

Este organismo internacional nace al concluir la Primera Guerra Mundial. Inicialmente lo conformaron 42 países, 26 de los cuales no eran europeos y en su momento sembró esperanza en las naciones de que evitaría nuevos conflictos armados.

El acuerdo que da origen a su creación data del 28 de junio de 1919 y tuvo como objetivo primario, establecer y aplicar sanciones de guerra a las potencias derrotadas, principalmente Alemania y el imperio austrohúngaro.

La gran guerra, como se le conoció a la Primera Guerra Mundial, conmocionó al mundo moderno y cobró la vida de cerca de 9 millones de soldados, 13 millones de civiles muertos y 21 millones de combatientes heridos.

Se dice que, si bien no logró resolver los graves problemas con los que se enfrentaba la humanidad de la época en los años 20 y 30, como lo fue la gran depresión de 1929, cuando la Sociedad de las Naciones se mostró totalmente incapaz de mantener la paz, si representó un avance, en virtud de que fue la primera organización de ese tipo de la historia y el antecedente directo de la ONU.

Se decía en ese tiempo que, si se creaba una organización mundial de naciones, se podría conservar la paz y evitar nuevos conflictos como el de la Primera Guerra Mundial, en virtud de que la diplomacia había fallado al evitar este conflicto, por lo que muchos países le apostaron por la cooperación y el desarrollo a través de un organismo supranacional que los coordinara.

Una de las personas que más influyó en la creación de la Sociedad de las Naciones, fue el Presidente Norteamericano Woodrow Wilson, quien formó parte de la Conferencia de París y precisamente fue Premio Nobel de la Paz en 1919 como impulsor de este organismo.

La Sociedad de las Naciones pretendía impedir una repetición de los hechos que dieron lugar a la guerra, como la falta de cooperación, la existencia de pactos secretos entre estados o la ignorancia de los pactos internacionales. Por eso se quiso crear un organismo a través del cual las naciones pudiesen resolver sus disputas por medios pacíficos en lugar de militares, evitando aquellas causas que llevaron a la guerra.

Esta organización tuvo una vigencia de 37 años y logró la adhesión de 63 países, disolviéndose en 1947 como consecuencia del nacimiento de la ONU.

Debemos ver esto organismos como grandes aportaciones hacia la paz mundial, aunque lamentablemente hoy en día no han podido erradicar la violencia del orbe. Por ello, valdría la pena pensar cómo estaríamos sin la existencia de esta Instituciones.

Decía Albert Einstein: “No sé con qué armas se luchará en la tercera Guerra Mundial, pero sí sé con cuáles lo harán en la cuarta Guerra Mundial: Palos y mazas.”

* El autor es asesor empresarial en cabildeo.

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