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Cargando el venado (Parte 2)

La mujer no cabía de júbilo pensando que su sufrimiento había terminado, pero no era así.

Por Jaime Navarro

La mujer no cabía de júbilo pensando que su sufrimiento había terminado, pero no era así. Ahora, mi amor, quiero que cargues el venado para que veas lo bonito que se siente - le dijo el hombre masticando con una expresión rabiosa en cada una de sus palabras-. La mujer casi se desmaya ante la mirada asesina de su marido, pero ante la desesperación por regresar a su casa no tuvo aliento ni para replicar, cargó el venado en su espalda hasta su casa. Cansada, con las piernas abiertas y temblando, jadeando, casi muerta, a punto de reventarle el corazón, llegó y tiro el animal en la sala de su casa, Sus pequeños hijos, su suegra, sus hermanas, parientes y sus vecinos, salieron a recibir a la pareja de cazadores y acostumbrados a la repartición, gritaron los niños a su mamá con alegría: -¡¡Mamá, mama!! Mamá, apúrate a repartir el venado porque la mamá de Pepito ya está desesperada. - ¿Qué pedazo le llevo a mi tía?, le dijo otro, la vecina ya ha dado tres vueltas, que ella quiere el lomo, ándale apúrate ¡¡¡Vamos a repartir el venado, la mamá de Huguito está esperando por una pierna del venado!!! La mujer tirada en el piso, hizo un esfuerzo sobrehumano para levantar la cabeza y con los ojos inyectados de sangre volteó a ver a los niños y agarrando aire hasta por las orejas y amenazándolos con un machete, les gritó: ¡¡¡ Este venado no me lo toca NADIEEEE!!! ¡¡¡Y tú Huguito, ve y dile a tu mamá que se vaya al mismísimo infierno!!! ¡¡¡Al que toque este Venado lo Mato!!! ¡Este venado no me lo toca nadieee!... Yo le daré solo a quien lo necesite de verdad, pues ahora sé lo que le cuesta a su papá traer la comida a la mesa porque yo misma ya tuve que cargar el venado. Los dos compadres, satisfechos, se volvieron a ver. Desde que Lázaro Cárdenas empezó a repartir lo que no era de él, este país quedo maldito, desde entonces todos los gobernantes de todos los niveles y todos los colores se han dedicado a lo mismo, a repartir lo que no es suyo, eso debe terminar, no es posible que nuestros impuestos los dilapiden y sean tan mal administrados, la alternancia en el poder ha sido de funestas consecuencias, provocando un exceso de personal en todos los órdenes de gobierno, con la mala intención de proteger a sus colaboradores dándoles bases sindicales sin merecerlas, los programas sociales en donde se entregan despensas o dinero en efectivo a cambio de nada deben terminar. Salud, educación y seguridad deben ser prioritarios en cualquier tipo de gobierno. Para valorar el esfuerzo ajeno y respetar la real dimensión del trabajo de los demás, todos debemos aprender a "cargar el venado". Muchos tienen riquezas, empresas y comodidades porque durante años cargaron muchos venados para llegar a donde están ahora. No es posible que por ese hecho se les denosté y ofenda ante la opinión publica. Y muchos otros como la comadre del cuento siempre esperan cual hienas a que llegue el vecino, el amigo, el conocido o el desconocido con el venado a cuestas para caerle y desgarrarlo, sin importar el esfuerzo que les ha costado conseguirlo. La experiencia adquirida con el paso de los años nos ha enseñado que solo se valora aquello que se ha adquirido como resultado de nuestro arduo trabajo, que solo cuidamos aquello que nos ha costado esfuerzo, sudor y sacrificio. Nuestros regidores, diputados, alcaldes y gobernadores deben ser más cuidadosos y transparentes con los recursos que los ciudadanos aportamos a través de los impuestos.

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