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Columnas El mundo me da vueltas

Ataque frontal a la clase media

Pareciera coincidencia o quizás sea una acción planeada, pero la mayoría de las acciones y decisiones que toma este gobierno en todos los niveles, son un ataque frontal a la clase media.

Por Pepe Avelar

Pareciera coincidencia o quizás sea una acción planeada, pero la mayoría de las acciones y decisiones que toma este gobierno en todos los niveles, son un ataque frontal a la clase media.

La muy simplista reducción del discurso del Presidente López a conservadores y liberales (que no los veo en ningún lado, por cierto) o de ricos y pobres, elimina de un plumazo el esfuerzo, la tenacidad, las aspiraciones de quienes hemos querido y podido salir adelante y lo hemos hecho quedándonos en el país trabajando y saliendo adelante con muchos esfuerzo y mucha dedicación.

No es ninguna broma de mal gusto ni una exageración la mía. Ningún programa gubernamental está diseñado para apoyar a los mas de 73 millones de mexicanos que la regla AMAI avalado por el CONAPO proyecta que somos la clase intermedia del país.

Los fríos números dicen que en general somos mas del 57% de la población los que obtenemos ingresos entre los $9 mil y hasta menos de $100 mil pesos, abarcando la clase media- baja, media-media y media-alta, para los que durante esta crisis sanitaria no hay ni incentivos fiscales, ni apoyos de becas, ni condonación de adeudos, sino en los que ademas, somos los que finalmente mantenemos, con nuestros impuestos y el consumo, al 36% de los pobres del país.

Fue la clase media la que hizo llegar al PAN al Gobierno y fue esa misma clase media la que apoyó (apoyamos) a AMLO porque estábamos hartos de las situaciones del país que siguen sin resolverse.

El problema es que habemos ya muchos desencantados con el gobierno que “dirige”: uno, que fuera del triunfalista discurso diario, sigue igual o peor que los anteriores. La pila de muertos por la inseguridad es gigantesca (3 veces mas que cuando Calderón declaró la guerra al narco), la pérdida consistente del empleo que llevábamos (agravada por la pandemia) es muy preocupante y la consecuente recuperación económica y social después de la pandemia, será lenta y dolorosa.

Lo veo con mis amigos comerciantes: nadie queremos, pero estamos despidiendo gente. Nadie lo quiere, pero ya estamos cayendo en mora en pago de rentas, pago a proveedores y créditos. Nadie lo desea, pero nos apretaremos el cinturón de gastos personales y de negocio.

La realidad, es que somos la clase media los que vamos y pagamos nuestros recibos de servicios públicos, nuestros pagos de la tarjeta de crédito y las rentas de locales, pero no ha habido un solo estímulo gubernamental a nuestro esfuerzo. Ni una reducción, un aplazamiento, un apoyo para sostener la economía que generamos. Pareciera que somos el enemigo, que no lo somos, aunque así nos traten las “políticas” gubernamentales. Es frustrante.

Con el perdón de las clases acomodadas (el 7% restante), pero el país, la economía y el empleo, se sostiene gracias a nosotros ¿cuando lo van a entender? Hasta los Estados Unidos, tan, digamos, capitalista, y ya no hablemos de los países europeos, comprendieron que no puedes dejar a su suerte a tu base pagadora de impuestos. Allá la gente que trabaja y la que perdió su empleo está recibiendo subvenciones para estimular la economía. Aquí recibimos negativas hasta para acogerte al pago diferido de las aportaciones al seguro social. No se vale.

A los gobernantes les encanta andar repartiendo despensas a los pobres que les sirven para mitigar el hambre los 3 días después. Eso no resuelve mas que la inmediatez. ¿Cuándo tendremos políticas a mediano y largo plazo para apoyar los millones de empleos que genera la micro, pequeña y mediana empresa? ¿Cuándo los trabajadores que no han podido recibir su sueldo completo tendrán un apoyo consistente? ¿Cuándo los que perdieron su trabajo recibirán una aportación gubernamental?

Si alcanza para proyectos como las nuevas refinerías y para andar desperdiciando y ahuyentando proyectos de inversión extranjera directa, debe alcanzar para no dejar caer la economía.

Quizás aún sea tiempo. Quizás no sea demasiado tarde. Los nuevos millones de pobres y desempleados que se proyecta tendremos después de la pandemia, van a necesitar una economía vigorosa cuando todo esto termine. Apoyar a la clase media, su ingreso y su consumo, puede ser la solución a dejar la “política social” de dar pescado en lugar de enseñar a pescar.

* El autor es empresario, turistólogo y un enamorado de su ciudad.

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