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Ante la crisis, Modelo alternativo de crecimiento

Es innegable que la situación de la economía mundial, apunta hacia una eventual crisis económica de dimensiones que aún no podemos calcular.

Por José Luis Contreras

Es innegable que la situación de la economía mundial, apunta hacia una eventual crisis económica de dimensiones que aún no podemos calcular. La Guerra Comercial entre las dos mayores economías del mundo, envolverá, como ya se está sintiendo a las diferentes economías del mundo. México, no será la excepción.
En un contexto de crisis, es importante que los gobiernos implementen políticas económicas que permitan amortiguarla, por ello, el acuerdo llevado a cabo entre diversas empresas privadas y el gobierno para la construcción de los gasoductos, resulta de suma importancia para poder generar la inversión que mantenga los empleos y que garantice el suministro de energía para las diferentes actividades económicas que se verán estimuladas, fundamentalmente en el Centro y Sur del país.
Plausible el acuerdo y muy oportuno, porque de darse en los términos exhibidos, permitirá que fluya la inversión, en tanto cae en otras áreas del mundo.
Sirve para retomar este ejemplo, de cómo la guerra comercial entre las dos grandes economías mundiales, China y Estados unidos, si esta se recrudece y se incrementa traerá graves consecuencias para los diversos países, pero también y eso lo señalamos en una artículo anterior en este espacio, México, deberá implementar medias que le permitan tomar ventajas de estas controversias, a fin de mantener el crecimiento de la economía dado que nuestra relación comercial con ambas naciones en muy importante.
El acuerdo logrado con los inversionistas en el área energética, y lo comentaba con algunos colegas amigos, de que en momentos de crisis los gobiernos y los individuos debemos ser propositivos y jugar riesgos, y ello nos lleva a hacer el siguiente planteamiento, que aunque parezca un poco arriesgado, considero es necesario para poder reconvertir el modelo de crecimiento que la economía mexicana ha venido sosteniendo en los últimas décadas.
Actualmente y en esta confrontación de ambos países, vemos por un lado que uno de los principales compradores de los productos mexicanos es Estados Unido, a donde destinamos el 80 por ciento de nuestras exportaciones. Por otro tenemos que China, a quien le están bloqueando el acceso al mercado norteamericano a través de la definición de aranceles, mantiene el apetito por mantenerse en el mercado Norteamericano, y de ahí que se han venido incrementando las inversiones en plantas maquiladoras en nuestro país, aprovechando los acuerdos comerciales que se tiene con diversos economías en el mundo y nuestra posición geográfica, especialmente la región fronteriza ha sido una región económica donde esta inversión se ha venido concentrando.
La maquiladora, en efecto ha cumplido un  papel importante en la absorción de mano de obra, pero no hemos sido capaces, hasta la fecha de incorporar mayor valor agregado a los productos que se generan, de ahí que los beneficios de esa actividad, siguen siendo limitados.
Esta coyuntura económica, nos presenta a China, que se ha venido transformado de exportador de mercadería,  a un país que trae apetito por exportar capitales. De ahí deriva la propuesta de que debemos dejar ser receptores de inversión en plantas maquiladoras y ofrecer a los inversores Chinos la construcción de la infraestructura de gran tamaño que permita la transformación de nuestro país, mejorando nuestra conectividad y logística que nos haga más competitivos en el terreno internacional. Nuestra posición geografía nos lo permite y seguro seremos una zona atractiva para ello.
Obviamente esta asociación deberá estar plenamente vinculada a la concesión con tiempo limitado a 15 o 20 años. Para que dicha infraestructura pase a ser propiedad de nuestra nación.
Invitar a los chinos a que se conviertan en nuestro socios en la construcción de Grandes Puertos marítimos, como San Quintín, si los estudios técnicos demuestran su viabilidad, la mejora y modernización de los existentes, como son Manzanillo en Colima, Lázaro Cárdenas en Michoacán, Guaymas en Sonora, Topolobampo en Sinaloa, por el lado del pacifico por el Atlántico o Golfo de México Altamira en Tamaulipas.
Además de ello la construcción de las vías férreas, que le den conectividad de manera transversal a todas estas zonas económicas. De esa manera poder reconvertir la estructura productiva de nuestro país y conectar las diversas zonas económicas, que por la naturaleza de las vías de comunicación existentes, no permiten la integración transversal de la economía y los diversos estados del país.
Esto si sería romper el paradigma de la inversión, y dejaremos de ser país receptor de inversión en plantas de ensamble para convertirnos en un país de alta tecnología y gran conectividad en todo el continente americano, hacia el Norte y hacia el Sur, así como gran conectividad con Europa por el Atlántico y con Asia por el Pacifico.
Por problemas de espacio, dejaremos para nuestra siguiente entrega de esta columna el desarrollo y planteamiento de esta propuesta.
México requiere reconvertir su modelo de desarrollo, esta es la oportunidad. Hay un viejo refrán, las crisis son oportunidad, que esta sea la nuestra.



* El autor es economista de profesión, fue presidente del Colegio Estatal de Economistas y vicepresidente del Colegio Nacional de Economistas.

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