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Columnas Casillero

A 50 años de la asunción de Allende a Chile

“El poder no es un medio, Winston.  No se establece 
una dictadura para salvaguardar una revolución;  
se hace la revolución para establecer una dictadura. [...] 
El objetivo del poder es el poder.”

George Orwell

Por Ignacio Calderón Tena

El pasado 4 de septiembre se cumplieron 50 años del arribo de Salvador Allende a la presidencia de Chile. Su elección marcó un parteaguas en la geopolítica de ese tiempo y creó en el gobierno norteamericano grandes temores de que se vendrían tiempos de caos en el mundo occidental.

Allende fue candidato a la presidencia de Chile en 4 ocasiones, siendo la primera en 1952, obteniendo un resultado muy pobre, en 1958 alcanzó la segunda mayoría simple; 6 años más tarde, en 1964 logró un 38 % de los votos y finalmente en 1970 lo consigue en una elección que, gracias a la división de los votantes entre 3 opciones, logró su cometido.

Según las estadísticas de la época, Allende se convirtió en el primer presidente de formación marxista en el mundo en acceder al poder a través de elecciones democráticas.

Se dice que, desde antes de su toma de protesta, ya existían varios planes orquestados por Richard Nixon para evitar que asumiera la presidencia y posterior a ella, se estableció un boicot financiero que les negaría cualquier posibilidad de acceder a créditos internacionales para financiar sus proyectos de gobierno, los cuales incluían entre otros puntos, continuar con la nacionalización de la industria minera, la profundización de la reforma agraria, el establecimiento de un sistema de congelación de precios y aumento de salarios, para lo cual se reactivó la emisión de billetes en circulación.

El crecimiento del circulante en Chile, para hacer frente a los incrementos de salarios y la disminución de impuestos, provocó una recesión económica fuerte; el circulante aumentó en 173 % en 1972 y en 413 % en 1973, mientras que la inflación llegó en 1972 a un 225 % y en 1973 a un 606 %, generando una crisis económica considerable.

Finalmente, el 11 de septiembre de 1973, se llevó a cabo el golpe de estado que terminó con el gobierno de Allende, el cual, refugiado en el Palacio de la Moneda, residencia oficial del Presidente de Chile, resistió varias horas el fuego cruzado, hasta que finalmente se quitó la vida.

Las narraciones de la época consigan que el ataque no solo fue vía terrestre con soldados y tanquetas, sino también, por vía aérea, destruyendo buena parte del recinto presidencial y sus alrededores.

El principal responsable de esta masacre y beneficiario de la muerte de Allende, Augusto Pinochet, estuvo apoyado siempre por el gobierno norteamericano y duró en el cargo 17 años utilizando todo tipo de artimañas para perpetuarse en el poder, hasta que finalmente es derrotado en las urnas Patricio Aylwin el 11 de marzo de 1990, sin embargo, Pinochet se mantuvo como comandante en jefe del Ejército hasta el 10 de marzo de 1998 y al día siguiente asumió como senador vitalicio, todo esto para evitar ser enjuiciado por los miles de muertos y torturados que durante su época de dictador ordenó.

Es evidente que esta aventura democrática para Chile, primero con Allende y después con el dictador Pinochet, le trajo, además de miles de muertos, una situación económica e inestabilidad política que le costó muchos años superar.

*- El autor es asesor empresarial en cabildeo.

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