Columnas Uno contra todos, todos contra uno

Transiciones

Se cumplieron las expectativas en cuanto la dinámica del primer debate presidencial: le echaron montón a Andrés Manuel López Obrador (AMLO). El formato pese a que tuvo cambios respecto al pasado sigue siendo restrictivo e inequitativo para quien es atacado por el resto, lo que no le da oportunidad de replicar. Como vimos claramente, trataron de darle una vapuleada a AMLO. No sabemos si fue concertado, pero como en política no hay casualidades, lo que miles vimos fue una lucha de todos contra uno, eso sí, con límite de tiempo. Los tres moderadores (Sergio Sarmiento, Denise Maercker y Azucena Uresti) estuvieron mejor de lo esperado. Había muchas dudas respecto a su papel imparcial dada sus posiciones anti lopezobradoristas. Pero nos sorprendieron por su actitud profesional en esta ocasión. Sin duda, la cantidad de referencias respecto del probable sesgo en su participación que circularon en redes sociales sirvieron para que se condujeran mejor de lo esperado. Añadiría que los moderadores deberían evitar que ante las preguntas concretas los candidatos se salieran por la tangente. Deberían detener su perorata y quitarles la palabra si insistieran en seguir con su monólogo. Lo que observamos es que cada quien contestaba aunque la respuesta no tuviera que ver con la pregunta. El caso más elocuente fue el de José Antonio Meade. No creo que las preferencias vayan a cambiar sustancialmente después de este primer debate. Quizás un par de puntos para Ricardo Anaya y paradójicamente para el Bronco, Jaime Rodríguez Calderón, a costa de Meade y de Margarita Zavala. Ya veremos las encuestas de esta semana. Todo indica que AMLO se mantendrá, pero quienes seguirán sin crecer serán Margarita y Meade. Para el cuarto de guerra de este último ya hay signos de alerta. Efectivamente las evaluaciones que se han difundido hasta el momento coinciden en señalar que los peor calificados por su desempeño en el debate fueron Meade y Margarita Zavala. No resultó lo que se esperaba por los asesores del priista. Por si algo faltara su reiteración de que es el “primer candidato ciudadano del PRI” caló fuerte entre los priistas de trayectoria. Se cuestionaban: “¿los candidatos anteriores que eran? ¿No había en las filas del tricolor una persona que reuniera las capacidades para ser el abanderado en la contienda?” La pregunta que recorre al cuarto de guerra y Los Pinos es ¿qué hacer? Ninguna de las estrategias parece haber dado resultado. Parece que les queda muy poco margen para un Plan B. Margarita fue un desastre. Inconsistente, nerviosa, vacía; además con la losa que representa su marido. No hay forma de mostrarse como independiente cuando incluye en sus planteamientos a “Felipe”. Falló en su estrategia de golpear a Ricardo Anaya. Me sigo preguntando ¿cómo es que esta mujer puso en crisis al PAN, si será incapaz de llegar a un 5% de los votos? El Bronco es un personaje impresentable, por decir lo menos. De la estatura intelectual de Vicente Fox, hizo una serie de propuestas francamente irresponsables: “mochar las manos a los delincuentes” o “militarizar las preparatorias”. Lo increíble es que habrá quien reivindique estas propuestas de un candidato que dice que lo único que ha leído es el “Libro Vaquero”. Es probable que le robe votos a Margarita y Meade. Ricardo Anaya, el muchachito nerd que se aprende de memoria la lección pero que es capaz de falsear los datos con tal de sacar un 10. Ágil de palabra, su aspecto no inspira confianza y menos su sonrisa burlona. Es un escalador sin escrúpulos que sometió al panismo y a lo que quedaba del PRD. AMLO cansado y harto de que le estuvieron pegando entre todos. No son estos espacios su fuerte. Sus asesores de imagen tendrán que trabajar en ello. Pero lo importante para él es que ya pasó el trago más amargo. En los siguientes dos debates, con excepción del tema de economía que ya sabemos cómo lo atacarán (que si su plan es del estilo de “Echeverría”, “quiere conducir a México hacia un modelo como el venezolano”, el nuevo aeropuerto de la Ciudad de México o “que está en contra de la reforma educativa”), tendrá mejor oportunidad de contestar y dejar en claro por qué sigue arriba en las preferencias ciudadanas. Al final puedo decir que se cumplieron las expectativas. Todos contra uno! * El autor es Director del Departamento de Estudios de Administración Pública de El Colegio de la Frontera Norte.

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