Columnas Elecciones democráticas, un sueño de 54 años (2ª parte)

Tijuana, ayer y hoy

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Al terminar el sexenio de las privatizaciones, Salinas, designa a Colosio como su candidato. Otro (Camacho Solís) esperaba ser el ungido. Colosio no convence. Imprime entonces un discurso más agresivo y el 24 de marzo de 1994, es asesinado en Tijuana. Ernesto Zedillo es designado candidato y finalmente gana las elecciones frente a otros ocho candidatos. Se dice que el triunfo se lo dio el voto del miedo. Por primera vez, dos bajacalifornianos: Zedillo (Mexicali) y Rafael Aguilar Talamantes (Ensenada) son candidatos presidenciales. Cuauhtémoc compite por segunda vez quedando en tercer lugar y Pablo Emilio Madero (sobrino de Francisco I. Madero) candidato del PAN (1982) se postula por otro partido (PDM). En el año 2000, nuevas leyes electorales: un hijo de extranjeros puede ser candidato. Así, llega Vicente Fox y gana la elección, sorprendiendo a todos, ante el hartazgo del pueblo con el PRI. El PRI queda en Segundo lugar y Cuauhtémoc, (tercera postulación) nuevamente queda en tercer lugar. Gilberto Rincón Gallardo (exmiembro del Partido Comunista) se postula por el Partido Socialdemócrata; Manuel Camacho Solís, (expriista) por el Partido del Centro Democrático y Porfirio Muñoz Ledo (expriista y perredista) por el Partido Auténtico de la Revolución Mexicana. Fox despierta ilusiones de cambio, pero no tiene la capacidad de lograrlo, pues su incultura general, especialmente política, frustra todas las ilusiones. En 2006, Fox interviene en la Elección abiertamente y lucha primeo con la precandidatura de Calderón Hinojosa, (su favorito era Creel) y luego también, contra Andrés Manuel López Obrador, que se postula por primera vez por el PRD y partidos aliados. Durante la campaña, AMLO va arriba en las encuestas, pero un sector de la iniciativa privada y Fox, le lanzan una campaña sucia, presentándolo como un gran peligro para México. El día de la elección, se declara un empate técnico entre Calderón y AMLO, ganando oficialmente el primero, por escasos puntos porcentuales, lo que hizo pensar a más de la mitad de los mexicanos, en otro fraude. El PRI se fue al tercer lugar. En 2012, AMLO se postula por segunda vez. Nuevamente la campaña del miedo y sobre todo, la compra masiva de votos, en favor de Peña Nieto, lo mandan al segundo lugar. El PAN, con Josefina Vázquez Mota, queda en tercero. Finalmente llega el 2018 y con él, una nueva esperanza para México ante la el fracaso de Peña como presidente. La historia la conocemos: 30 millones de votos, la cifra más alta en la historia de México para un candidato. El advenedizo candidato del PAN se va, muy lejos al segundo lugar. Y el candidato del PRI, no priista, a pesar de su preparación académica y administrativa, al tercero. Margarita Zavala, sucumbe ante el melodrama de su candidatura y el Bronco, se hunde en el absurdo. El pueblo eligió y eligió bien. * El autor es catedrático de la Universidad de Tijuana, Cronista de la ciudad.

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