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Columnas Chavela Dir. Catherine Gund y Daresha Kyi

Sueños de plata

Por Manuel Ríos Sarabia

“Es más importante para dónde vas que de dónde vienes”, declara Chavela Vargas al inicio del documental que plasma su largo recorrido artístico, desde su origen en Costa Rica hasta su muerte en México. Catherine Gund y Daresha Kyi, una australiana y la otra estadounidense, no parecerían ser precisamente las directoras indicadas para realizar la cinta sobre una de las más importantes exponentes de la música ranchera, sin embargo las extranjeras, cautivadas, como tantas otras mujeres, por el encanto de Chavela, se dieron a la tarea de reunir material de la cantante, así como de grabar entrevistas originales, para darle forma a su trayectoria en un emotivo y revelador homenaje póstumo. “Yo vine al mundo cantando; cantaba en todos lados. Fui una niña muy triste, muy sola. Mis padres se dieron cuenta de que yo era una niña/niño” Huyendo de su Costa Rica natal (donde sus padres la escondían y la enviaron a vivir con tíos), en busca de libertad y atraída por el fulgor de México, Chavela decidió emprender vuelo, llegando a nuestro país a los 17 años de edad. “México me enseñó a ser lo que soy; me crio en tierra de hombres”. Modelando su identidad en los charros del cine de oro mexicano, la cantante se convirtió en la que algunos llamaron la “más macha entre los machos”. Desde finales de la década de los cuarenta Chavela portaba sus pantalones desafiante, lo cual, en la época, era motivo de escándalo y de insultos en su contra. Su imagen parca y su desgarrador canto, un absoluto contraste con las intérpretes de ranchero contemporáneas, que cantaban alegremente en vestidos de colores y con brazos en jarras. El suyo era el canto del alma herida, al final trágico del amor. En palabras del hijo de José Alfredo Jiménez, fue ella la mejor intérprete de sus letras, ya que no solo las cantaba sino que realmente las vivía. Juntos vaciaban el alcohol de los bares que frecuentaban, en especial el legendario Tenampa, durante sus usuales encerronas que duraban de sábado a lunes. Entre sus conquistas se contaron Ava Gardner y Frida Kahlo, con quien tuvo una intensa relación durante la temporada que permaneció alojada en la casa de esta y Diego Rivera. Fue vetada de la disquera Orfeón por Azcárraga (su dueño) después de haber seducido a su novia, lo cual, aunado a su larga historia de alcoholismo, la alejó de los escenarios durante décadas, en que incluso muchos aseguraban había fallecido. A principios de los noventa reapareció con presentaciones en el cabaret El Hábito de Liliana Felipe y Jesusa Rodríguez, suceso que la impulsó, eventualmente, a un gran éxito en España, de la mano de Pedro Almodóvar, quien también hizo posible su histórica presentación en el Teatro Olympia de París. A pesar de sus incontables amoríos, la soledad fue siempre fue su compañera más fiel, “Nunca finques tu vida en el amor… es tan corto el amor y tan largo el olvido”. Durante sus últimos años se rehusaba a tener personal para su cuidado viviendo en su casa, debido al fuerte celo que tenía por su soledad. Hasta sus 93 años llegó aún con brío a los escenarios, presentándose en España por última vez, pocos días antes de su muerte en México. Chavela, un monumento a la entereza y ejemplo absoluto de la fidelidad a uno mismo. “El ser humano ama, y nada más”. El autor es editor y escritor en Sadhaka Studio.

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