Columnas Primero de mayo

Postigo

Sin desmerecimiento alguno, la paternidad biológica del corporativismo sindical incumbe, le corresponde al PRIgobierno, pues la tesonera podredumbre mantenida sobre organizaciones obreras, campesinas, magisteriales o populares instauraron el carácter antidemocrático que configura el autoritarismo político del régimen patrocinándose, dicho dominio, por medio de usos gansteriles que líderes capataces priistas ejercen contra los trabajadores para lucro económico empresarial o, cual es recurrente, en beneplácito de la elite gremial, partidista o gobernante, siempre prestos en mantener cebados a sus operadores o abastecer con menudencias a los acarreados del voto duro sea con fines electorales, de agradecimiento o patrioteros. De hecho el control impuesto sobre espaldas obreras ha sido, a través del tiempo, el yugo que ha permitido sostener salarios de hambre, verdaderamente criminales porque de ese insultante gesto, y no de otro, provienen las utilidades, la concentración o acumulación de riquezas del todo ajenas a las patrañas donde certifican que las ganancias del capital reposan en su espíritu competitivo, aplicación de tecnología, manejo de cerebros computarizados, ingenio emprendedor y similares argucias cuya ficción no pueden disimular la explotación jornalera: México es el paraíso de inversionistas extranjeros merced a la mezquina nomina patronal. Por eso lo que ha estado en juego con relación con el corporativismo no es cualquier cosa, al contrario, el dominio político y económico de la gran burguesía y el priato ha sido, hechos de por medio, la conformación de un ejército de trabajadores de alma sumisa, reprimida, asustada, de oídos insensibles como esposados a una ultrajante despolitización patrocinada por un sistema injusto e inmoral que los mantiene enajenados vía escuelas, iglesias, partidos políticos, TV, sindicatos y futbol, los que no obstante uncir a los trabajadores al estado de cosas dominante, sobre el esquelético lomo todavía les trepan a líderes charros corruptos, traidores y demagogos. No hay de otra, el secuestro de la clase laboral de parte del PRI y aliados se tradujo, de 1940 a la fecha, en una estratégica animación de masas resumida en el asalto de un poder que no han soltado desde hace 78 años permeada, al inicio, de una política social filantrópica, auxiliadora, de gobierno benefactor y ángel protector que muy temprano sobrevino en un régimen impune y sicario consagrado al voraz apetito de la mafia adinerada nacional y forastera: La insolente riqueza de unos cuantos y la trágica pobreza lo revelan todo. Por eso en México el primer sol de mayo no ilumina a los trabajadores, a la inversa, los mantiene en una obscuridad donde las carencias son la jerarquía de su clasificación explotada en cuanto sindicatos, leyes, contratos o justicia social sin olvidar, por supuesto, que la mano de obra marginada de toda organización la casta PRI-gobierno y empresarial los considera sobrantes, carentes de virtudes para razonablemente evaluar si valen o no la pena ser tomados en cuenta aunque, para bien, los últimos primeros de mayo se han visto surcados por la ira de los exprimidos a causa del desempleo, represión, inconformidad sindical e inestabilidad generalizada que enmendó la caravana de elogios hacia sus verdugos en merecidas mentadas… * El autor es diplomado en Periodismo por la UABC.

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