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Columnas Trabajar con familia o amigos.

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Trabajar con amigos o familiares pareciera ser una situación ideal, se supone que no habría mejores personas interesadas en tu felicidad y en tus éxitos, sin embargo no siempre es así, es más, la evidencia y los expertos recomiendan un trato especial por razones obvias, tanto que hay investigación al respecto y disciplinas académicas enfocadas solo en este tema. Hace un par de días compartí en redes sociales una frase de Robert Green, autor de Las 48 leyes del poder: “Keep your friends for friendship, but work with the skilled and competent” algo así como “Deje a sus amigos para la amistad, pero trabaje con expertos y profesionales”. Las reacciones no se dejaron esperar y dieron pie para que yo reflexionara sobre lo importante que es cuidar este tema: no confundir entre la amistad y el trabajo. Así que aquí te comparto 3 consideraciones dada mi experiencia con el trato y convivencia con cientos de empresas en más de 15 años de vida profesional. 1.- Si el amigo o familiar está realmente calificado profesionalmente. Muchas veces damos trabajo o tareas a amigos para brindarles una oportunidad, y eso no está mal, para eso son las amistades y los amigos, aquí el reto está en poner siempre de frente los resultados concretos, los logros, el crecimiento ordenado o las ventas y no nada más los aspectos como la confianza o el sentimiento que los une. 2.- Que el ambiente de trabajo no se polarice. En algunas ocasiones el exceso de confianza puede ir concediendo ciertos privilegios y flexibilidad en las relaciones laborales, máxime cuando se trata de familiares involucrados en el trabajo. Cuida mucho esto, ni te sientas superior ni asumas confianzas que pudieran poner en riesgo la actitud de terceros hacia el resto del equipo, justamente por ser familiares o amigos tendrán las miradas de todo el personal puestas en ustedes. 3.- ¿Estás listo para despedir a tu amigo o familiar? Esa pregunta debes tenerla siempre bien presente, la posibilidad existe y no será fácil enfrentarla. Desde un principio déjale en claro que la relación es siempre laboral, que tiene sus derechos pero también sus obligaciones y compromisos, andar a “medios chiles” no es recomendable: o es dueño o es colaborador, ambos es complicado. En caso de que llegue el momento de tener que despedirlo no olvides que terminando esa reunión no dejarán de ser amigos o familiares, cuida mucho ese momento y mantén tus emociones muy en orden. Contratar a un amigo o un familiar no es cosa fácil, tal vez al principio lo sea pero luego vienen los retos grandes y requieres de profesionales calificados para crecer. Si haces que tu amigo o familiar esté a la altura de tus expectativas entonces habrás logrado el objetivo, pero si empiezas a ver que el barco empieza a “hacer agua” entonces es tiempo de hacer cambios y sacar lo mejor de ti para cuidar ese balance que tú mismo permitiste poner en juego a la hora de contratarlo. Ten cuidado y mucha suerte. * El autor es Director de Testa Marketing.

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