Columnas Perita en dulce

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Nadie somos perita en dulce, pero hay una gran diferencia entre ser eso o una manzana envenenada, una persona tóxica. Ser una persona difícil o convivir con una no es cosa sencilla, en muchos casos son familiares o amigos cercanos en donde constantemente ponemos a prueba nuestra tolerancia para comprender que todos somos diferentes. La palabra tolerancia se usa como sinónimo de respeto ante los actos o formas de pensar del otro, incluso cuando no estamos de acuerdo, sin embargo, hay una confusión de que tolerar significa respetar y aceptar los errores o mentiras. Me explico: si tolerar es aceptar un error o una mentira entonces estaríamos atentando contra el derecho a la verdad, al bien y a la libertad. Tolerar no significa aceptar o permitir lo malo. ¿A las personas tóxicas debemos tolerarlas? Por supuesto que sí, a las personas siempre, a las ideas tóxicas no. Ahí está el dilema, ahí está el reto. Entonces ¿cómo identificar(nos) a los tóxicos? Aquí 5 tipos: 1.- Los egocéntricos: sólo hablan de ellos, de sus propiedades, de sus clientes, de sus logros, yo, yo y más yo. 2.- Los negativos: a todo le encuentran un “pero” y ven el vaso medio vacío. No existen las personas perfectas y estos amigos hacen todo lo posible por recordártelo buscando algo negativo del prójimo. 3.- Las víctimas y envidiosas: si alguien está en malas condiciones, ellas están peor, la cosa es ser siempre foco de atención y nunca dar crédito a los logros de otras personas. 4.- Las soberbias: poseedores de la verdad absoluta y cuidado si les llevas la contra porque se sentirán ofendidas. Una cosa es defender tu punto de vista salvando la amistad y otra es imponer tu punto de vista a costa de la amistad. 5.- Las criticonas: siempre estarán descalificando a los demás, lo que dicen, lo que hacen o lo que no hacen y se justifican diciendo que la sinceridad es una de sus virtudes. Mentiras, ser sincero también es reconocer lo positivo y las personas generalmente tienen mil cosas positivas por cada negativa. La invitación que te hago no es a cancelar tu amistad con personas tóxicas, es a que aprendamos a identificarlas para poder comprenderlas y poner en práctica el gran valor de la tolerancia. ¿Qué te recomiendo? Empieza a rodearte poco a poco de personas positivas, gente que pueda transmitir alegría, armonía, buenos consejos, valores compartidos en la fe o en la vida familiar. Nada ni nadie te obliga a amarrarte a una relación tóxica, si así lo sientes entonces algo anda mal. Hay dos tipos de personas; las que cuando llegan te producen alegría o las que te producen esa misma alegría… pero cuando se van. * El autor es Director de Testa Marketing, investigación de mercados.

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