Columnas Se quedaron cortas las licenciaturas

Necropsia urbana

Por Marco Antonio Hermosillo

En educación si no persigues lo que quieres nunca lo obtendrás. Tengo la edad necesaria para sostener que anteriormente el obtener un título universitario en cualquier carrera garantizaba éxito profesional, estabilidad financiera y una vida próspera; las familias se enorgullecían de que los jóvenes contaran con ese grado académico. En la actualidad, dado el avance tecnológico y los requerimientos de actualizaciones necesarios por las instituciones contratantes de servicios profesionales, así como la iniciativa privada que solicitan o quienes han sido más exigentes en cuanto a los requerimientos académicos, las licenciaturas se quedaron cortas; es el caso que para poder ser competitivos se requiere un posgrado que acredite mayor conocimiento y capacidad en el área profesional correspondiente. En ese sentido mencionamos que los posgrados corresponden a: Especialidades que se ofertan desde 6 meses hasta 1 año; las maestrías que tienen una duración de 1 a 2 años y los doctorados con un tiempo de 1.5 a 3 años. En Baja California y particularmente en nuestra ciudad, donde tenemos más de 30 escuelas que ofertan carreras universitarias, han incursionado a los diversos posgrados y ofertan un sinfín de posibilidades para continuar con la pirámide académica, cada una de ellas establecen y registran sus cartas descriptivas o plan de estudios, con el fin de orientarlos a diversos mercados locales, nacionales e internacionales y poder cumplir así con las necesidades laborales de la región, generando conocimientos objetivos, por supuesto que también los costos varían mucho dependiendo de su duración, carga académica y área de conocimiento, sin olvidar el propio prestigio de la escuela. Así también tenemos que los profesionistas que deseen continuar con su preparación tendrán que buscar dentro de sus posibilidades de horario y económicas las ofertas educativas para continuar con su preparación o nivel de especialización. Por otra parte, tenemos a las escuelas llamadas “patito” que prestan servicios educativos sin contar con los requerimientos legales para ello y así tenemos que los jóvenes y los no tanto cursan carreras que al final no pueden acreditar su legalidad y Tijuana desde hace muchos años ha padecido esas instituciones poco serias que engañan a su alumnado y son muy malas prestadoras de servicio, pero también contamos en el mercado de la educación escuelas de mucho prestigio local, nacional e internacional. Otro apartado donde las universidades tienen fallas es en el vano estudio de mercado para que compitan sus egresados, así tenemos que ofertan educación de conocimientos que se ponen de moda, ya sea por alguna serie televisiva, porque se rumora que son el boom, o simplemente se sobreoferta y la población cae en esos engaños y al término de su capacitación se dan cuenta de la realidad, no existen fuentes de trabajo para lo que estudiaron; por otra parte, también la iniciativa privada no voltea a ver otros conocimientos de los que pueden disponer y continúan en la parte tradicional de la educación. En fin, hoy tenemos que comprender que la tendencia para ser más competitivo quedó fuera de solo una licenciatura. * El autor es presidente de la Comisión de Difusión del Instituto de Investigación Jurídica de la Universidad de la Californias Internacional.

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