Columnas Hablemos de parques en Tijuana

Necropsia urbana

Hace algún tiempo escribí sobre los desórdenes en varias áreas que existen en las unidades deportivas de nuestra ciudad y el poco interés que la autoridad tiene por resolverlos. En esta ocasión no tengo inconveniente en resaltar algo positivo que me dio gusto ver en un parque local, concretamente en el que se encuentra frente a la delegación municipal en la colonia El Rubí, un columpio para personas con capacidades diferentes, a este columpio tienen acceso personas, no solo niños en silla de ruedas. Creo que la vida debería ser fácil para el niño, debería estar llena de risas y juegos, para que al finalizar la infancia, todos deberíamos tener bonitos recuerdos y amigos para toda la vida, en Tijuana queremos que todas las personas tengan la oportunidad de experimentar ese placer, el equipamiento en las áreas de juego deben ser accesibles para personas de todas las edades y aptitudes físicas. ¿Qué quiero decir cuando hablamos de juego accesible para todos? Si le preguntamos a un niño ¿qué es el juego para él?, normalmente contestará correr, perseguirse, montar en bici, jugar a la pelota, etc.; el juego guarda una relación muy estrecha con la actividad, los amigos y los retos, todos los niños responderán del mismo modo, sea cual sea su nivel de capacidad física. La Convención de la ONU sobre los derechos del niño consagra el derecho del niño al descanso y el esparcimiento, y a participar en el juego y las actividades recreativas, también establece que los niños con discapacidades mentales o físicas tienen derecho a participar activamente en la comunidad. La accesibilidad tiene significados diferentes según el contexto, y el diseño del área de juego debe basarse en los niños que la usarán; los niños con discapacidades físicas pueden jugar y quieren hacerlo exactamente igual que todos los niños. Lamentablemente, muchas de las áreas de juego que hay en espacios públicos y escuelas no son accesibles para los niños con discapacidades físicas; al igual que los adultos, los niños necesitan poder moverse con libertad en la medida de sus posibilidades. Las escuelas en las que los niños tienen discapacidades bien definidas pueden requerir modificaciones importantes que conviene planificar desde el principio, mientras que las áreas de juego de los parques públicos pueden precisar cambios específicos que refuercen la accesibilidad de la manera más sencilla y eficaz. Pero no todo son buenas noticias, el columpio del que les comento es único, es decir no se cuenta con otro tipo de juegos especiales, si bien es plausible el hecho, también tenemos que decir que es insuficiente; por otra parte, existe una placa que le da un toque político a la presencia del columpio, ya que se resalta que es obra de una diputada. La intención de tener columpios adaptados a niños con discapacidad es muy buena, pero no se reivindica por el gobierno el derecho de todos los niños a jugar en los parques públicos, se requiere de un proyecto concreto y no solo de un columpio aislado. * El autor es presidente de la Comisión de Difusión del Instituto de Investigación Jurídica de la Universidad de la Californias Internacional.

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