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Por Armando Fuentes Aguirre

Están llegando al rancho los aguacates de Casillas. Casillas es un poblado de Nuevo León distante unos kilómetros del Potrero de Ábrego. Sus aguacates, pequeños de tamaño pero de riquísimo sabor, son una delicia al paladar. Se dice de ellos: "Parecen mantequilla". Ha habido siempre un próspero comercio entre los dos lugares. Los de Casillas nos venden sus deliciosos aguacates; nosotros les ofrecemos nuestro famoso maíz potrereño, resistente a plagas y sequías y abundoso en cosechas. El tío Sixto de la Peña, originario y vecino del Potrero, vendía ese maíz a los vecinos. Llegaba alguien de Casillas y le pedía: "Deme 100 kilos, tío, por favor": Ponía él las mazorcas en la báscula. "Oiga, tío: pero me está pesando el maíz con todo y olotes". Don Sixto replicaba: "¿Y a poco tú cuando te compro aguacates les quitas el hueso antes de pesármelos?". Ahora estoy comiendo un delicioso taco. Tortilla, aguacate y una pizca de sal. Eso es todo. Y de veras: es todo. En el sencillísimo manjar van la tierra, el sol y el agua, lo mismo que el trabajo de la mujer y el hombre. Es decir, va toda la gracia de Dios. Por esa gracia demos gracias. ¡Hasta mañana!...

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