Columnas Variaciones opus 33 sobre el tema de Don Juan

Mirador

Por Armando Fuentes Aguirre

Está Don Juan en la sala de su casa sevillana. Sentado en su sillón frailero contempla pensativo las llamas de la leña que arde en la chimenea. Es invierno en el campo, y es invierno en la vida de Don Juan. Trata él de recordar cómo era el rostro de la primera mujer a quien amó. Trata en seguida de evocar las facciones de la última mujer que hubo en su vida. Y descubre que en su memoria ambas tienen la misma cara. También tienen igual rostro todas las mujeres que en su vida tuvo, y todas las mujeres que en su vida lo tuvieron a él. A sus muchos años Don Juan hace un descubrimiento: en todas las mujeres amó a una sola mujer; en todas ellas amó a La Mujer. Así, a ninguna le fue infiel jamás. Aquel a quien los escritores y leedores consideran el seductor más grande que ha existido, y aun el más grande burlador, fue en verdad un hombre que amó solamente a una mujer y siempre le guardó fidelidad. No hay muchos hombres así. ¡Hasta mañana!...

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