No te pierdas las últimas noticias

Suscríbete a las notificaciones y enterate de todo

Columnas MIRADOR

Mirador

Arde el bosque en la sierra de Arteaga de mi natal Coahuila. El fuego ha hecho suyo el hermoso cañón que llaman de la Carbonera. Desde lejos se mira la columna de humo gris, y la noche se enrojece con el fulgor ominoso de las llamas. Yo tengo ahí memorias de las que no se van. Estaba de vacaciones de Semana Santa en Pino Gacho, el rancho antiguo de don Jesús Santos Cepeda, cuando llegó la noticia de que Pedro Infante había muerto. Miré llorar a las mujeres y bebí con los hombres en silencio mis primeras copas de mezcal. Ardió el bosque porque el bosque ardía. Cuando el monte está seco basta la chispa de un vehículo que pasa, o un rayo de sol que se filtra por el cristal de una botella, para encender la hierba. Ya nadie puede entonces apagar la lumbre. Después del fuego quedan sólo espectros de árboles. Se va la vida, y pasa medio siglo o más para que vuelva. No sé si regresaré a la Carbonera. No quiero mirar negro lo que sigue verde en el recuerdo. ¡Hasta mañana!...

Comentarios