Columnas MIRADOR

Mirador

La estampa tiene nombre. Se llama "El niño carpintero". En ella aparece la Sagrada Familia -Jesús, María y José- en el taller del castísimo esposo. Él está trabajando; la Virgen hila en la rueca Jesús ha terminado su primer trabajo de carpintería y lo muestra, orgulloso, a sus padres. Es una pequeña cruz de madera. José y María contemplan a su hijo y su obra con infinito gesto de tristeza. A mí también me ha entristecido ese relato sin palabras que un amable lector me hizo llegar con motivo del artículo que escribí el día de la Cruz. Sin embargo mi tristeza se disipó al ver en la catedral de Tampico una de las grandes y bellas pinturas de su Via Crucis. Los sayones le presentan la cruz al Redentor y él abre los brazos como ansioso de recibirla. Sabe que su amoroso sacrificio pondrá a los hombres en el camino de la salvación. La fe que de mis padres heredé es generosa. Junto a cada tristeza pone una alegría. Tras de la pesadumbre cuaresmal nos llega el gozo de la Pascua. Luego de la Pasión la Navidad vendrá. Hermosa fe es ésta en que la vida triunfa al final sobre la muerte, y la esperanza sobre la desesperación. ¡Hasta mañana!...

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