Columnas ¿Sin Canadá?

Jaque Mate

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"La protección llevará a una gran prosperidad y fortaleza." Donald Trump MONTREAL, Canadá.- Para México ha sido mejor preservar un tratado comercial con Estados Unidos, aunque sea peor que el anterior. Para Canadá, por lo menos hasta el momento de escribir este artículo, ha sido mejor perder NAFTA que aceptar un deterioro. Cada país tiene sus prioridades. México sería el país más afectado por la desaparición del TLCAN. Nuestros productores envían a Estados Unidos 81.03 por ciento de sus exportaciones (2016, WITS/World Bank). Canadá ocupa el segundo puesto entre los destinos, pero solo con 2.79 por ciento. Muchas de las exportaciones de México a otros países, por otra parte, dependen de la red de producción que NAFTA ha creado en Norteamérica. Canadá manda a Estados Unidos 76.23 por ciento de sus ventas al exterior, pero no depende tanto del comercio exterior como México. El comercio internacional de Canadá representa 52.2 por ciento de su PIB, mientras que en México la cifra es de 73.2 por ciento (Banco Mundial). Una alta dependencia del comercio internacional no es necesariamente mala: el comercio exterior representa el 148.4 por ciento del PIB de los Países Bajos, el 216.4 por ciento de Singapur y el 83.7 por ciento de Suiza. El problema de México es la fragilidad de su economía. Alicia Bárcena de la Cepal señalaba en octubre de 2017 que la cancelación total del TLCAN traería consigo una caída de 6.3 por ciento en las exportaciones mexicanas y de 8.5 por ciento en las importaciones. El PIB mexicano podría tener una baja de 1.9 por ciento. Por eso era tan importante preservar lo que fuera del acuerdo. En contraste, el Conference Board de Canadá, una asociación de grandes empresas, calculaba en marzo de 2018 que la terminación del acuerdo le costaría a Canadá un 0.5 por ciento del PIB y la pérdida de 85 mil empleos en el primer año para llegar a 91 mil en total en el segundo. Es malo, pero no un desastre. También Estados Unidos sufriría un golpe por el fin del TLCAN, pero el comercio internacional solo representa 11.89 por ciento de la economía de Estados Unidos (Statista). En enero de este 2018 Oxford Economics, una consultora afiliada a la universidad inglesa del mismo nombre, calculaba la pérdida de 300 mil empleos en Estados Unidos y una desaceleración económica de medio punto porcentual. Pero la Unión Americana tenía a fines de agosto 149 millones de empleos (bls.gov), lo cual hace que esos 300 mil no le preocupen ni al presidente Donald Trump ni a los votantes que culpan de sus problemas al comercio internacional. El primer ministro canadiense, Justin Trudeau, ha hablado con el presidente electo de México, Andrés Manuel López Obrador, con quien Trump dice tener una cercanía mayor que con el "capitalista" Enrique Peña Nieto, para pedirle su intercesión para el logro de un acuerdo con Canadá. López Obrador ha aceptado, pero sin abandonar el convenio ya logrado entre México y Estados Unidos. El presidente electo de México está convencido de que es mejor tener un peor acuerdo con Washington que nada, porque nada podría llevar a una depreciación del peso mexicano, un aumento en las tasas de interés y quizá una nueva crisis económica. "No vamos a revisar lo acordado -ha declarado-- porque no queremos poner en riesgo el futuro económico, la estabilidad financiera de nuestro país." ¡Cómo ha cambiado el mundo! Un presidente republicano estadounidense promueve el proteccionismo, mientras que un nuevo presidente mexicano que viene de la izquierda nacionalista defiende las ventajas de preservar tanto libre comercio con Estados Unidos como se pueda. Crecimiento Hasta ahora la economía canadiense sigue creciendo a buen paso. Se espera que cierre 2018 con 2.3 por ciento, pero en buena medida remolcada por el 2.9 por ciento de Estados Unidos (Economist). * El autor es periodista y analista político/ comentarista de televisión.

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