Columnas Duarte, la gran burla

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Por Alfredo Alvarez

No sé que es peor, si pensar que tenemos una Procuraduría General de la República (PGR) tan ineficiente o que de plano quienes la integran puedan tener una ética y moral tan corrompida que se presten a negociaciones tan bajas, como lo que hemos visto esta semana en el caso de Javier Duarte. Y es que el ex Gobernador de Veracruz se convirtió en el villano favorito de México desde el año pasado, viviendo el pico más alto durante las elecciones, cuando priistas, panistas y morenistas lo usaron para golpearse entre ellos. Este miércoles, buena parte del país se indignó al saber que se le había dado una sentencia y una multa tan absurda que ofende. Y es que no sólo son los cargos por lavado de dinero y delincuencia organizada, o el enriquecimiento ilícito que llegó hasta señalarse que alcanzaba los 200 mil millones de pesos, casos como las cientos de quimioterapias falsas aplicadas a niños o las miles de pruebas de VIH que simularon aplicar a la población y realmente no se hicieron. La mayoría mira este caso simplemente como otro más de la impunidad que se vive en México, sin embargo, a continuación expongo los puntos principales por los cuales considero que el caso de Duarte va más allá de una simple negociación política, al contrario sus fechorías fueron utilizadas con una sincronía tan perfecta, a continuación los motivos: 1- Luego de que fue arrestado en Guatemala, en junio del año pasado, Duarte aceptó ser extraditado a territorio nacional, dando el tiempo suficiente para que llegara a México, ante los medios nacionales, poco antes de empezar la campaña del 2018. 2- Durante todo ese tiempo se le exhibió como un ejemplo de la justicia mexicana, generando la expectativa de que al fin "alguien" grande caería al ser condenado. 3- Luego de pasadas las elecciones se "perdieron" pruebas de los delitos más graves. 4- Fue más que evidente la forma en cómo se buscó forzar un juicio abreviado con la excusa de someterlo cuanto antes a la justicia. 5- A pesar de tener tantos indicios, la PGR "negoció" con el inculpado al grado tal de obtener sólo 9 años de su condena, pero seguro Duarte pasará entre 4 a 6 años en la prisión. 6- La absurda multa de 58 mil pesos y dejar en el olvido los más de 150 mil millones que calculan fueron desviados, además de olvidar buena parte de sus más de 80 propiedades en México y el extranjero, tan solo se le incautaron algunos inmuebles la mayoría de ellos parcelas. 7- Y para finalizar, la cereza del pastel: saldrá cuando Miguel Ángel Yunes, su sucesor, ya no sea gobernador, es posible que por "extrañas razones" no sea perseguido en Veracruz. El caso Duarte es una burla olímpica de una PGR que no supo o no quiso hacer el trabajo, en suma, justicia fingida, impunidad de cuello blanco. A la par, se justifica advirtiendo que va sobre los colaboradores de Duarte, eso nos hace sospechar más, ¿hay o no pruebas? si las hay ¿por qué esta pírrica sentencia? Este delincuente es sentenciado cuando ya no hay daño político. ¿Qué tanto sabe y qué tanto pudo embarrar al sistema en caso de verse perdido en verdad? Más bien parece que Duarte y sus fechorías fueron un instrumento del sistema para rescatar un poco de su credibilidad y ahora está siendo rescatado. Remate: Por si fuera poco, no solo Elba Esther y Duarte quedaron libres a pocos meses de las elecciones, también acaban de ser liberados algunos integrantes de los Guerreros Unidos, señalados por desaparecer a los 43 de Ayotzinapa, igual "por falta de pruebas"; entonces... ¿quién procura la justicia en este país? *El autor es periodista con 25 años de carrera, ha encabezado noticieros en la televisión internacional; ganó el premio Nacional de Periodismo y ha sido académico.

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