Columnas La ‘devaluación’ de la vida en México

En la red

Por Alfredo Alvarez

Si bien la vida humana es quizá lo más importante que debe existir para nosotros y tratar de hablar de ponerle “precio” o decir que está en “devaluación” podría parecer algo aberrante, lo cierto es que la violencia en el país y sobre todo en Tijuana, donde está incontrolable, nos hace reflexionar que hoy en día, sociedad y gobierno han perdido mucho el respeto por la vida, por aquello que no debería ser menospreciada. Y es que casos como los del "pozolero" en Tijuana, donde un tipo por unos cuantos pesos se dedicaba a diluir en ácido los cadáveres que grupos delictivos le entregaban o el tráiler lleno de cientos de cuerpos envueltos en bolsas de basura por más de dos años en Jalisco, son muestras de que cada vez los muertos importan menos a la gente y a nuestros representantes. Incluso más allá del trato de los cuerpos, donde por ejemplo en Veracruz se acaba de encontrar una fosa con decenas de restos, destacó la aberrante noticia de que había pertenencias de niños entre ellos; es necesario mencionar y porqué no, criticar, lo fácil que resulta para muchos ordenar el arrebatarle la vida a una persona. Y sobre los crímenes pasionales que han conmocionado a Mexicali recientemente, en sitios donde la ola de violencia es peor, como Tijuana, es común que al escuchar declaraciones de asesinos de que se atrevieron acabar con la vida de alguien, en algunos casos por míseros 5 mil pesos y en casos extremos por mil o por alguna dosis de droga ¿eso vale la vida ajena para ellos? Seguramente estos casos que menciono no son asuntos aislados, pero son los que se han dado a conocer, no dudo que en la misma Tijuana o en algún otro punto del país haya otro u otros “pozoleros” y claramente hay cientos de sicarios que por un puñado de billetes se atreven a terminar con la vida de hombres, mujeres y hasta niños, junto con personas que también sin escrúpulos entierran decenas de cuerpos ejecutados, incluidos infantes. Además, qué otras cosas aberrantes no nos informan los gobiernos, que en su incapacidad de controlar la violencia ni de manejar el gran número de cadáveres, se atreven a hacer cosas como embolsarlos de forma denigrante y arrojarlos a la caja de un tráiler escondiendo el secreto por años. ¿Cuántos otros tráileres como el de Jalisco no andan circulando eternamente en esa u otras ciudades? ¿los autopsiaron? Debemos creer que no. En Tijuana, ya hemos visto cómo se quejan los vecinos del olor que despide el Semefo y mientras tanto esa oficina no transparenta si da o no un trato digno a los cadáveres, únicamente conocemos, por testimonios de los deudos, la forma en la que tienen a sus fallecidos. Estamos “tragados” por el crimen y mientras miles de familias lloran la pérdida de sus seres queridos, que en ocasiones nunca sabrán bien a bien el destino que tuvieron, por otro lado, se cavan fosas clandestinas para esconder los cuerpos. Esto es un indicador terrible que de las autoridades ya fueron rebasadas. Ahora sí que en México la vida no vale nada. *El autor es periodista con 25 años de carrera, ha encabezado noticieros en la televisión internacional; ganó el premio Nacional de Periodismo y ha sido académico.

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