Columnas ¿Contra la corrupción?

Educación

Por

"Por el derecho a la libertad de expresión" Nadie está menos interesado en combatir la corrupción que cualquiera de los funcionarios electos. Desde el gobernador, los diputados, los presidentes municipales y hasta los síndicos procuradores, se han de tirar al suelo muertos de la risa por la creación de esta figura de la supuesta ley contra la corrupción y su comité ciudadano. No tienen la menor intención de ponerlo en funciones, pues son ellos los principales objetivos que buscamos los ciudadanos conscientes y comprometidos, para que sean investigados y vinculados a procesos judiciales por peculado, entre otros delitos. En ese sentido, no tengo confianza de que López Obrador vaya a poner en funcionamiento una estrategia de ese talante. Aunque lo ha manifestado de manera reiterada, no veo la idea de la que echará mano para comenzar a desenredar ese hilo tan extenso de la podredumbre dentro de los tres niveles de gobierno. Todos están involucrados. No hay quién se salve, pues los vínculos van de los altos puestos hasta los de menor importancia y viceversa. El propio nombramiento del fiscal anticorrupción viene viciado, y los candidatos finalistas tienen compromisos políticos desde antes de su designación. En este momento en el que están supuestamente deliberando y evaluando capacidades, conocimientos y trayectorias, en realidad se negocia hasta el mínimo aspecto de su conducta ya comprometida para “aplicar” esta ley. Por supuesto que "Kiko" Vega de Lamadrid, los diputados de la XXII legislatura, los presidentes municipales y los síndicos procuradores, no quieren ser investigados por la enorme cola que arrastran. El Gobernador deberá comprobar que, efectivamente, ha adquirido sus propiedades con sus recursos. Dice que eso ha hecho toda su vida, pues debe tener cómo comprobarlo. Por lo tanto, forma parte del primer grupo a investigar. Los diputados ya comenzaron a disfrutar las mieles de la riqueza, y sus bienes han aumentado exponencialmente, por lo que hay que seguirles la huella financiera. Además, con el descaro con que se conducen al no darle seguimiento a las denuncias ciudadanas, los legisladores forman parte de los más corrupto de nuestra sociedad. El ser omisos cerrando los ojos y los oídos ante tantos hechos delictivos de los funcionarios, se convierten en sus protectores. En esta misma tesitura se encuentran los presidentes y síndicos procuradores. En nuestro caso, la irresponsable alcaldesa del gobierno supuestamente responsable –como bautizó a su administración– defiende a capa y espada, como mala abogada, a Urbalejo y a Moreno. Nada les preocupa a estos pájaros de cuenta. Ya la creen hecha. La conformación del Comité de Participación Ciudadana del Sistema Estatal Contra la Corrupción obedeció a intereses partidistas. Cada uno de sus integrantes fue reclutado según la práctica histórica en el país. Tuvieron el respaldo fuerte de políticos comprometidos con el régimen actual y así es como se van a conducir. No tienen autonomía ni quieren pensar ni proceder con independencia, respetando el marco jurídico. Van a cerrar los ojos y los oídos, y sólo procederán cuando así se les ordene. Honestamente, no me los imagino procediendo como lo ordena la ley y contra los poderosos. Van a ser omisos porque así se lo ordenarán quienes los impusieron. Tendrán, como los caballos, bloqueadores de ojos para que no se distraigan, tapa oídos para que sean sordos y concha de tortuga para que aguanten un piano. El comité nació corrupto y así lo reafirma Rebelín. Vale. * El autor es licenciado en Economía con Maestría en Asuntos Internacionales por la UABC.

Comentarios