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"Por el derecho a la libertad de expresión" En una entrevista –a modo– que le hacen a la alcaldesa Nereida Fuentes en la radio, le pregunta el locutor si es cierto que solapa al funcionario al que le hicieron 40 hoja de observaciones por su gestión –se está hablando obviamente del ex presidente César Moreno– y ella responde con torpeza. Dice que si lo estuviera protegiendo, entonces no hubiera entregado la información de sus gestiones, con las cuales la Auditoría Superior del Estado le hizo las observaciones. Nada más fuera de la lógica elemental. No es que ella los entregue, es la Ley la que le obliga a hacerlo. La verdad es que durante varios trienios Nereida ha sido la muralla que protege, descaradamente, a los corruptos. Su desprecio por la más elemental y decente moralidad está fuera de discusión. Cuando fue diputada por el VII Distrito Electoral Estatal, ocupó la presidencia de la Comisión de Hacienda y Presupuesto desde la cual debió haber turnado para investigación formal del Poder Judicial a Urbalejo Cinco por todas las irregularidades que tuvo, por enriquecimiento ilícito y por desviación de recursos del erario municipal. Sin embargo, extendió su falda y lo arropó hasta la ignominia. Lo mismo sucede hoy con la gestión de César Moreno a quien la misma Auditoria de la Federación le descubre malos manejos, y después se le comprueban varias calles que cobró y/o pagó puntualmente pero que no fueron pavimentadas. A Gerardo Sosa Minakata, síndico procurador, lo ha amparado a pesar de que existe una grabación de voz con video, reclamado un trato especial para el hijastro de Nereida cuando fue detenido por una infracción de tránsito. Ella no ha desmentido esto. No le importó a la alcaldesa la enorme indignación que causó el hecho de existir, ahora comprobado, dos niveles de justicia y tratamiento al ciudadano: El de los poderosos y el del resto de la población. Debido al caudal enorme de actos corruptos en los cuales ha participado y que hasta ahora se desconocen, la alcaldesa ha ido escalando posiciones en la administración pública. Ha fortalecido su estómago y ya no le hace gestos a nada. La corrupción en nuestro municipio es enorme y ella es la principal promotora de estos actos ilegales. Los desvíos de recursos financieros del presupuesto hacia áreas que no les corresponden, dejan vacíos programas que fueron aprobados en el Cabildo y en el Congreso del Estado. Así, se dejan de pagar los servicios médicos, las remuneraciones a los jubilados de la burocracia, las deudas por demandas laborales que el municipio ha perdido en los tribunales, entre otros muchos renglones. A Nereida Fuentes se le deberá investigar y fincar responsabilidades al terminar su gestión. Es responsable todos los actos de corrupción que recibió cuando inició su gestión –más los de ella–, pues en lugar de instrumentar acciones para eliminarlos, permitió que continuaran ocurriendo. El hecho de que no adopte una enérgica posición y haga pronunciamientos precisos contra los ex alcaldes, criticando sus pésimas gestiones y exigiendo que se les investigue judicialmente es, sin lugar a duda, un acto más de la pobreza de sus valores morales. No utilizar los recursos legales del Ayuntamiento para esclarecer actividades ilegales, es solapar. Vale. * El autor es licenciado en Economía con Maestría en Asuntos Internacionales por la UABC.

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