Columnas AMLO, un político brillante que dañará al País

Eduardo Ruiz-Healy

Por

Andrés Manuel López Obrador fue presidente nacional del PRD del 2 de agosto de 1996 al 10 de abril de 1999. Durante su gestión, el PRD se posicionó como una verdadera fuerza política y obtuvo los mayores triunfos electorales desde su fundación en 1989. Desde su pequeña oficina en lo que entonces era la sede nacional del PRD, en la avenida Monterrey de la Colonia Roma de la Ciudad de México, el tabasqueño supo lidiar y domar a las corrientes que conformaban al partido y convertir al mismo en una máquina capaz de ganar elecciones. Recuerdo que en una ocasión en que lo visité en esa oficina me comentó que gran parte del día se le iba negociando y renegociando con los rijosos líderes de esas facciones hasta lograr ponerlos de acuerdo. Los logros de AMLO al frente del PRD fueron notorios y hasta ahora ninguno de sus 15 sucesores en el cargo lograron igualarlos. Recordemos estos logros: en 1997, con Cuauhtémoc Cárdenas como su candidato, el PRD ganó la jefatura de gobierno del Distrito Federal, cargo que hasta ahora no ha dejado de estar en manos de perredistas; ese mismo año el PRD se convirtió en el partido mayoritario de la Asamblea Legislativa del DF, posición que mantuvo hasta las elecciones de 2015, cuando Morena lo mandó al segundo lugar; también en 1997 convirtió a la del PRD en la segunda fuerza de la Cámara de Diputados, al obtener 125 diputaciones en las elecciones federales del 6 de julio; en 1998 las gubernaturas de Zacatecas y Tlaxcala fueron ganadas por candidatos del PRD que antes de serlo fueron distinguidos militantes del PRI, Ricardo Monreal y Alfonso Sánchez Anaya, respectivamente; y en 1999 de nuevo con un candidato que fue priista, Leonel Cota Montaño, ganó para el PRD la gubernatura de Baja California Sur. Después de lograr ser la segunda fuerza en la Cámara de Diputados durante la LVII Legislatura (1997–2000), el PRD de nuevo quedó siempre en el tercer lugar en las elecciones subsecuentes, aunque es notorio que en las dos ocasiones en que AMLO fue el candidato presidencial del PRD el número de diputaciones federales por este partido aumentó notoriamente, de 97 ganadas en 2003 a 123 en 2006, y de 72 ganadas en 2009 a 104 en 2012. La trayectoria de AMLO señala que es, tal como lo dije públicamente en varias ocasiones cuando fue el presidente nacional del PRD, un político brillante, tal vez el más brillante de su generación, lo cual no significa que sea el más culto, ni el más inteligente ni el más preparado de los políticos mexicanos. Es un político brillante que puede ser el próximo presidente de México, lo cual será una desgracia porque sus ideas son las de un demagogo populista que empobrecerán y dividirán más a los mexicanos. *El autor es periodista de radio y televisión.

Comentarios