Columnas Sin voto no hay dinero

Diálogo empresarial

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Los legisladores de Baja California están desperdiciando la oportunidad histórica de darle a la entidad una reforma electoral que responda a los intereses de la ciudadanía y no únicamente a los de los partidos políticos. Teniendo en sus manos la posibilidad de votar a favor de temas tan trascendentes como la iniciativa “Sin voto no hay dinero”, la eliminación de los diputados de lista, la elección directa de regidores y síndicos y la segunda vuelta electoral, a los diputados simplemente les faltaron agallas y prefirieron apostar por una ley que sigue protegiendo el derroche de recursos públicos en que incurren los partidos políticos e inhibe una auténtica cultura de la participación ciudadana. Baja California, una entidad que más de una vez le ha puesto el ejemplo al país de lo que significa la ciudadanización de los procesos electorales y la democracia como un ejercicio de vida cotidiana, se ha quedado corta con esta reforma electoral, pues nuestros legisladores no tuvieron el valor de impulsar un verdadero cambio de fondo. Los ciudadanos ya no queremos seguir financiando con nuestros impuestos el dispendio grosero e irresponsable en que incurren los partidos políticos, algunos de los cuales ni siquiera tienen una verdadera representatividad que se vea reflejada en votos. De ahí la trascendencia de una iniciativa como “Sin voto no hay dinero” que cuenta con un amplio respaldo ciudadano y que el pasado mes de octubre, en tan solo una semana, logró reunir más de 2 mil 500 firmas. Actualmente, los partidos políticos reciben su financiamiento basados en el número de votantes registrados en el padrón electoral, sin importar si estos ciudadanos ejercieron o no su derecho al voto o simplemente lo anularon. De haberse aprobado la iniciativa, la cantidad de dinero recibida por los partidos sería directamente proporcional a los votos válidos emitidos a su favor en el último proceso electoral. No es posible que los ciudadanos sigamos manteniendo con nuestro bolsillo a partidos que no nos representan y que “nadan de muertito” viviendo del presupuesto público como simples franquicias familiares, sin importarles mantener un vínculo real con la ciudadanía y ganarse con propuestas y activismo el apoyo en las urnas. En Jalisco ya fue aprobada esta iniciativa y ha quedado demostrado que su aplicación deriva en un ahorro importante. En Baja California se avecinan dos procesos electorales separados por un corto margen de tiempo y creo que a estas alturas tendríamos que estar pensando en reducir costos y ahorrarle dinero al bolsillo ciudadano. Estas peticiones no son un capricho de un solo grupo empresarial, sino que están respaldadas por organismos ciudadanos muy diversos y sobre todo por un gran número de jóvenes. Lo que como sector empresarial buscamos es fomentar más mecanismos de participación ciudadana efectiva y es por ello que mostramos públicamente nuestro extrañamiento frente a lo que consideramos una clara muestra de falta de voluntad por parte de los diputados. En Baja California tenemos la oportunidad histórica de impulsar un proceso electoral equitativo, transparente y sobre todo, con vinculación y participación ciudadana, para evitar una elección derrochadora y polarizada en donde el interés de los partidos esté por encima del de los electores. Ese es nuestro ideal y el de miles de bajacalifornianos. Ojalá nuestros diputados sean capaces de entenderlo. * El autor es presidente del Consejo Coordinador Empresarial Tijuana.

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