No te pierdas las últimas noticias

Suscríbete a las notificaciones y enterate de todo

Columnas “Cuando un amigo se va..” Federico Benítez a 25 años de su muerte

Casillero

Por Ignacio Calderón Tena

“El hombre honesto no teme la luz ni la oscuridad.” Thomas Fuller Primero fue mi Jefe, luego mi amigo y al final mi compañero de trabajo, con quien discutía frecuentemente por lo comprometido con su trabajo y su afán de cambiar la realidad de Tijuana, a pesar de las leyes y la excesiva normatividad. El Federico Jefe fue aquel que colaboró para que me contrataran como Director de Coparmex, a finales de los años ochenta y que, como Tesorero de esa Institución, me enseñó a administrar más eficientemente los recursos de ese Organismo Empresarial. Era duro, pero justo, alguien en quien podías confiar, pero que también sabía exigir resultados. Siempre me llamo la atención como se formó desde abajo, algo que han puesto de moda los políticos al pregonar que todos son hijos del esfuerzo, pero que en Federico fue una realidad, pues entró a la extinta maquiladora Juegos California en calidad de bodeguero o algo así y que con el paso de los años continuó sus estudios, se recibió de abogado y terminó siendo Administrador Único de dicha empresa, hasta que decidió dejarla y buscar otros derroteros. El Federico amigo nace casi inmediatamente después de conocerlo, pero poco a poco va creciendo esa identificación con el hombre bueno que, alejado de vicios, cortaba religiosamente su bigote cada cuaresma y dejaba totalmente el cigarro durante esos 40 días de reflexión. Como recuerdo las burlas que los medios de comunicación hacían de él cuándo al frente de la policía de Tijuana aparecía sin su característico bigote, el cual siempre fue su orgullo, por eso lo cortaba en señal de penitencia. El Federico amigo, permitía que pasáramos con mi familia, un par de navidades en su casa, justo cuando él era Jefe de la Policía. Al entrar al Ayuntamiento de Tijuana, nos identificamos todavía más, pues él era la única persona que conocía en ese gabinete y por lo tanto, trataba de hacer equipo con él. En su faceta de compañero de trabajo, tuvimos innumerables roces, pues siempre buscaba que las cosas se hicieran casi de inmediato, lo cual contrastaba con mi posición, pues como Oficial Mayor tenía que seguir una serie de requisitos, lo mismo para la compra de sus anheladas patrullas, que sus movimientos de personal o la adquisición de diversos equipos tácticos. Como olvidar aquella ocasión en que me pidió cancelar los contratos de arrendamiento de las caballerizas del Cortijo San José, ya que en ese lugar se encontraban las instalaciones de la Academia de Policía. A su estilo me dio un ultimátum diciéndome: “O los sacas de ahí para tal fecha o yo mismo saco a los caballos a la calle”. Cumplió su promesa y sacó a los caballos a la calle, mientras yo tuve que lidiar con los arrendatarios y sus demandas. Así era Federico que luchó por servir a su Ciudad y que su mayor delito fue investigar todo aquello que al Estado y a la Federación les daba miedo conocer. A su muerte, Ruffo nombró un Fiscal Especial que investigara su muerte, el Lic. Odín Gutierrez Rico, asesinado con más de 100 impactos de bala… después de ello, se cerró el caso. Se fue el amigo. *- El autor es asesor empresarial en cabildeo

Comentarios