Columnas La burocracia Primera Parte

Casillero

Por Ignacio Calderón Tena

“El gobierno no se ha hecho para la comodidad y el placer de los que gobiernan.” Conde de Mirabeau Debiera ser una profesión respetada y admirada. El concepto en sí de servir a la comunidad como forma de ganarse el sustento no podría en principio ser más positivo. Quien opte por esta opción de desarrollo personal deberá tener una personalidad orientada al bien común por medio de su trabajo. El servidor público como consecuencia lógica sería un personaje respetado y querido en su comunidad, considerado un honor y un privilegio el ejercicio público, ya que nos pondría en la posición de ganarnos la admiración y respeto de nuestros conciudadanos en el desempeño de nuestra labor. Por su propia naturaleza el servicio público se mezcla con el poder, y de aquí se da origen a la burocracia, que de acuerdo a la definición del diccionario es "la importancia excesiva de los servidores públicos", sin embargo, algunos lo interpretamos así: cuando el servidor se sirve del poder y pone al ciudadano a su servicio, entonces tenemos burocracia. Si aceptamos esta definición no podemos menos que pugnar por la desaparición de la burocracia, pues por sí mismo todo exceso es malo. La palabra “bureau” se utilizó inicialmente para designar la tela que cubría las mesas de los funcionarios franceses durante el siglo XVIII, sin embargo, su uso peyorativo se extendió a diversos países europeos, en donde los críticos liberales de los regímenes absolutistas la emplearon para desacreditar los procedimientos tortuosos. La burocracia gubernamental es una institución que posiblemente se originó hace dos mil años. Desde entonces se dice que los chinos, egipcios e hindúes contaban con burocracias altamente desarrolladas, las cuales jugaban un papel político que les permitía cierta autonomía frente a los gobernantes y los estratos sociales más elevados. Autores como Adam Smith en su libro de la riqueza de las naciones, se refiere a que el Estado se debía convertir en la guía de la actuación de la Hacienda Pública, con tareas como: defensa, justicia, gastos de mantenimiento de la dignidad del soberano y gastos de obras e instituciones públicas que beneficiaban la actividad económica de la comunidad. Dichas actividades no eran atendidas por la iniciativa privada por la dificultad de la apropiación privada de los beneficios por ellas generados. La crisis de 1929 abrió la oportunidad a una interpretación diferente al funcionamiento de la economía y fue John Maynard Keynes en su obra la Teoría General sobre la ocupación, el interés y el dinero, quién se encargó de ello. Keynes ofreció una justificación teórica para respaldar determinadas medidas en la lucha contra el desempleo, consistente en la generación directa de demanda efectiva por parte del sector público. Con ello Keynes planteaba que la oferta no crea su propia demanda, sino es la demanda la que genera la producción, al mismo tiempo que genera empleo incentivando el aumento en la demanda efectiva y de la producción En el próximo número abordaremos la realidad mexicana respecto a la burocracia y de cómo ha crecido en los distintos sexenios que han precedido al actual. * El autor es asesor empresarial en cabildeo.

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