Columnas Nuestro frágil Estado de Derecho

Casillero

Por Ignacio Calderón Tena

“Todos somos iguales ante la ley, pero no ante los encargados de aplicarla”. Stanislaw Lec Todos nos hemos dado cuenta en los últimos tiempos, lo fácil que es el vulnerar el orden jurídico, debido a la impunidad existente, que sumado a la corrupción, el narcotráfico, la amenaza latente de rebeliones sociales, los problemas de orden financiero, el incipiente ejercicio de la democracia en nuestro sistema político, no cabe duda que uno de los temas fundamentales pendiente por resolver en la agenda nacional y es la urgente necesidad de hacer efectivo el "estado de derecho”. Una definición simplista podría ser que el estado de derecho es aquel en donde la ley se cumple, sin embargo hoy la ley se cumple en países donde la libertad no existe y donde cualquier evidencia de oposición, conlleva de inmediato la represión. El “estado de derecho va mas allá del simple cumplimiento de la ley, pues de ser así en la Alemania de Hitler habría habido “estado de derecho”. Este concepto envuelve muchos elementos mas como son la existencia de leyes justas, claras, sencillas, viables, ciertas y de aplicación general, fruto de un proceso de legislación democrático que las legitime; cabal separación de poderes, subordinación del gobierno a la ley, seguridad, respeto a los derechos humanos y limitación de facultades discrecionales. Ante todo, el "estado de derecho" requiere de un Poder Judicial transparente y ético que base su actuar en la justicia y la equidad. Pero además debemos contar con un Poder Legislativo serio y responsable que trabaje por toda una colectividad y no por un color partidista y un Ejecutivo que no piense en competir en los próximos comicios y se dedique de lleno a resolver los problemas que una comunidad le demanda. Mientras no logremos superar la falta de respeto a la ley, no será posible avanzar, insistir en que lo "moderno" no consiste en adecuar las leyes a la realidad cambiante, sino en reconocer valores superiores e intemporales que normen nuestra conducta. Lo que sigue es se dará por añadidura: nueva constitución, nuevas leyes, nuevo orden jurídico apegado a los principios constitutivos del Estado aprobados por la población. Ese será, además, el nuevo "estado de derecho", en el que la ley se apegue siempre a los principios, y en el que la ley se cumpla por la convicción popular de que está sustentada en esos mismos principios. Requerirá, por supuesto, de un cambio radical de la actitud de todos hacia la ley. Se hará exigible además una ética del gobernante, que revolucionará los conceptos vigentes hoy en día, sin embargo, no podremos avanzar mucho en un país donde cualquiera de los integrantes de sus 3 Poderes no pueda ser sancionado, en virtud de la existencia de un mecanismo de impunidad pura llamado “fuero constitucional” irresponsable, que impide que quienes tienen que acatar la ley no lo hagan y no sean sancionados por ello, pero ese es tema de una columna posterior. * El autor es asesor empresarial en cabildeo.

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