Columnas 'Interregno'

Casillero

Por Ignacio Calderón Tena

“No hay camino para la paz, la paz es el camino.” Mahatma Gandhi Se trata de un término de origen latín y que se refiere al periodo de tiempo en el que un Estado no tiene soberano en virtud del fallecimiento del anterior y la no entrada en funciones del nuevo dignatario. En España, por ejemplo, en 1410 se genera un interregno con la muerte del soberano de Aragón, Martín I, ya que un año antes su hijo Martín había muerto también sin descendencia y el trono quedó sin herederos directos, iniciándose así un Interregno que culminó con el Compromiso de Caspe. Ante esta situación, las Cortes, reunidas en Alcañiz decidieron nombrar un nuevo rey y encomendaron dicha tarea a nueve compromisarios que después de casi 2 años eligen al infante de Castilla, Fernando de Antequera, hijo mayor de una hermana de Martín I. En México estamos viviendo un interregno pues desde la elección del pasado 1 de julio hasta el 1 de diciembre, se vive un periodo en la cual ya no gobierna cabalmente el Presidente saliente ni termina de hacerlo el electo. Se trata de un tiempo que como lo han llamado algunos analistas, es una zona gris en la cual nadie sabe quien realmente gobierna y quien toma las decisiones importantes en el país, aunque el virtual ganador de la contienda, lleva 17 días marcando la agenda de los temas del día, en una clara muestra del dinamismo que le planea inyectarle a su sexenio, sin embargo, todavía no es presidente. En el pasado los interregnos en México han sido muy peligrosos, pues durante ellos han ocurrido las principales catástrofes financieras de los tiempos modernos, las famosas devaluaciones sexenales que tanto hundieron al país y que se hacían en esa época con objeto de que el futuro mandatario llegara libre de toda carga negativa. Ahora afortunadamente el hecho del cambio de partido político distinto garantiza que esto no ocurra. El interregno más bien pavimentado que hemos vivido se dio entre la salida de Ernesto Zedillo y el arribo de Vicente Fox, pues a pesar de que se daba un cambio de partido en el gobierno, el profesionalismo de Ernesto Zedillo permitió una transición tersa y sin sobresaltos. Hoy parece que se repite este escenario, pues el Presidente Peña Nieto está considerando incluir ya en el presupuesto del 2019 varios de los temas que le interesan a López Obrador. Uno de los interregnos mas complicados se da a la salida del Presidente Díaz Ordaz y el arribo de Luís Echeverría, pues parece que desde ese tiempo empezaron las dificultades y marcadas diferencias entre ambos que propiciaron que el primero de ellos expresara su arrepentimiento por haber nombrado a Echeverría como su sucesor. Esta especie de cohabitación presidencial debe ser manejada con extremo cuidado para evitar que existan conflictos entre el que sale y el que todavía no se sienta en la silla presidencial, pero que en realidad ya tiene mando. Ojalá que esto no sea aprovechado para saquear las arcas públicas o seguir delinquiendo con la tranquilidad de que nadie gobierna. * El autor es asesor empresarial en cabildeo.

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